Ante un lleno registrado en el campo del Volante (terreno neutral), los Tábanos de Tecoh derrotaron a los Diablos de Dzidzantún, 9-6, y se pusieron por tercera ocasión seguida la corona de la Liga Motuleña de Béisbol de Segunda Fuerza.

Para tal fin los monarcas desplegaron recia ofensiva de 13 hits, contra apenas cinco de sus víctimas.

La carrera victoriosa se registró en la entrada de las emociones con hit de Efraín Garrido, quien se robó la segunda colchoneta y fue remitido al pentágono con oportuno de Romel Loeza.

Por los insectos inició en la loma el velocista Víctor Chan, quien la semana anterior cargó con la derrota al recibir fuerte descarga de 220 volts cuando se encontraba a un out del triunfo, con sonoro trancazo de dos carreras de Rafael Ayuso, que los dejó tirados en el terreno.

Por los luciferes abrió Luis Fernando “Pecas” Morales. Ambos serpentineros colgaron tres roscas y todo hacía suponer que se enfrascarían en un duelo de pitcheo, pero en el cuarto acto ambos tropezaron. Los Tábanos, que fungieron como visitantes, hicieron festín de seis carreras en el cuarto inning.

Todo inició cuando el “Pecas” Morales le pasó cuatro bolas malas a Efraín Garrido, aceptó sencillo de Rómel Loeza y fue sacudido con palo de cuatro esquinas de Ricardo Loeza Sosa.

Después parecía que la situación quedaba ahí, ya que Joel “Agujita” Achach y Ángel Mendoza fueron dominados, pero Lorens Beytia dio sencillo y Miguel Santana rolateó a la antesala, pero éste se embasó con mal tiro a la inicial, lo que hizo que Yamil Serrano haga valer el adagio “después del error viene el hit”.

Y que clase de hit, pues Serrano depositó la esférica detrás de la cerca para sellar el ataque de seis carreras.

Macanazo que festejaron las decenas de aficionados que hicieron viaje para apoyar a la escuadra de Tecoh.

Sin embargo en el cierre del mismo Dzidzantún respondió con ramillete de tres carreras, aprovechando pelotazo, una transferencia, un error e inatrapables de Rudy Parra y Carlos Estrada.

En la séptima los demonios hicieron su cuarta carrera en los botines de Juan Chablé, mientras que los Tábanos cerraron su cuenta en la octava aprovechando el juego errático de sus rivales, donde Ángel Mendoza atizó doblete, Lorens Beytia elevó al jardín izquierdo, Miguel Santana y Yamil serrano dieron sencillos (este último mandó al plato a Mendoza) y Ricardo Loeza Alcocer sacó rodado a las paradas cortas, bueno para doble matanza, pero mal tiro del camarero a la inicial propició que Santana llegue a tierra prometida.

El cierre del mismo acto fue de emoción, ya que sin pegar de hit los infernales hicieron par de carreras para revivir las esperanzas de sus seguidores, con Víctor Chan con la brújula perdida.

Transfirió a Rafael Ayuso y sirvió hirviente chocolate a Francisco Espadas dejándolo con la carabina al hombro, pero otorgó sendos pasaportes a Jafet Aranda y Gerson Aguilar para llenar la casa, lo que obligó al timonel Kenny Achach a aplicarle la grúa.

Al relevo vino Rafael Avilés, quien entró divorciado del plato y obsequió pasaportes a Carlos Estrada y Juan Chablé para hacer que anoten de caballito Ayuso y Aranda.

La gritería de la afición hizo un manicomio el inmueble, pero ésta enmudeció minutos después cuando Rafael Avilés se fajó los bombachos y sirvió hirvientes chocolates a Joseph Aldecua y Cristofer Sabido. La derrota fue para el “Pecas” Morales con relevos de Brayan Sabido y Juan Coral.

Con la obtención de la corona los Tábanos lograron el tricampeonato. La primera contra los Bombarderos de Izamal y las siguientes a costa de los mismos Diablos de Dzidzantún.

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