Fue una exhibición sencillamente impresionante.
Diego del Real, la mayor esperanza de México en lanzamientos, dejó con la boca abierta a todos, una y otra vez, desde sus entrenamientos. Y al final de la segunda fecha del Campeonato Invernal de Pista y Campo, dejó sentado un récord que no se sabe cuánto tiempo tardará en romperse, a menos que sea él quien lo haga, en la prueba de martillo. La nueva marca quedó en 71.33 metros, con 22.34 metros de diferencia de la anterior, de Horacio Gómez, implantada en 2009.
Con el sol cayendo a plomo sobre el Estadio Salvador Alvarado, el dos veces olímpico llegó al Estadio “Salvador Alvarado” y quienes sabían que el regiomontano competiría, llegaron antes de las 3 a verlo. No los dejó mal. Ni practicando, ni mucho menos en la prueba oficial.
Charló con el Diario brevemente antes de meterse a la jaula. Y los que con él competían pues también se dieron gusto, no solo en la competencia, sino en sus expresiones. Con 29 años de edad, está en lo que considera una etapa clave de su carrera.
“Ya tengo dos participaciones en Juegos Olímpicos (cuarto en Río de Janeiro 2016 y duodécimo en Tokio 2020. Pero me falta todavía, quisiera. No es tanto que cuándo pueda ganar una medalla olímpica, importa más pensar en ir metro por metro, mejorar en cada lanzamiento. Y, por qué no, poder lanzar 80 metros. Ese es el sueño de todos, me pondría entre los cien mejores de toda la historia. ¿Tú sabes qué significa eso?”, contó.
Pidió una escoba para limpiar el círculo de los lanzamientos, siguió calentando, platicando con una jueza y recordando su última visita a Yucatán, en que se fue a un tour por los cenotes. Vino un nuevo ensayo y mandó el martillo (de 7.2 kilos) más allá de los 60 metros.
Volvió a la zona de calentamiento y habló de algo fundamental en su carrera, de acuerdo con sus visiones deportivas. “Lo más importante es que creo me tocó abrir brecha para que lleguen otros. A veces es lo más complicado de hacer, de comenzar, de abrir paso”.
Y cuando llegó la hora buena, del registro oficial, desde lejos, o detrás de la malla, decenas de espectadores miraban. Cuando anunciaron su marca, el estadio, o lo que se alcanzaba, estalló. Había hecho historia.
Fue el segundo récord roto en el Invernal, pues un día antes Iris Moreno pulverizó el registro de Rossana Pardenilla en los 400 metros. Y hoy, en la clausura, correrá otra de las promesas tricolores: Luis Avilés, siempre en 400 metros. El cierre del evento pinta para ser espectacular.— Gaspar Silveira



