Amigos aficionados…
¿Qué sería de la Fiesta sin los hombres de plata?
No hace mucho, en el túnel de la Plaza Mérida, intercambiamos puntos de vista con Gustavo Campos, un valeroso hombre del grupo de subalternos. Nos atrevemos a decir que era de los mejores, sino el mejor, en eso de bregar y clavar banderillas.
Una misión nada fácil la suya, pues siempre el éxito es del torero al que acompañan, pero al menos él, fue uno de los principales exponentes durante muchos de los 24 años de una carrera prolífica, de tardes grandes, de muchos sustos, claro, de inconvenientes. Pero le decía aquella vez: “La honradez hace mucho para la fiesta del toro”. Y él respondió: “Es lo más difícil a veces, actuar con la verdad por delante”.
Pues Gustavo, torero de Aguascalientes, dijo adiós a la fiesta como subalterno en la Monumental de su tierra, en la Feria Nacional de San Marcos. El sábado pasado le cortaron el añadido en una ceremonia muy emotiva en el centro del ruedo, y, con los tendidos llenos, fue llamado a dar una clamorosa vuelta al ruedo a manera de homenaje, más que merecido.
Algunas veces, en charla con los amigos de un grupo bautizado como “Universidad Taurina” que la función de los toreros de plata, principalmente en España (ahora que vemos las corridas en la aplicación One Toro), es sorprendente ver la capacidad y preparación de los subalternos. En México ha habido y hay grandes subalternos, y eso charlamos con Campos: desde aquella época en que Saturnino Bolio “Barana” y “Chato” Guzmán, que la fundaron hace más de nueve décadas. Por mencionar a algunos de todas las épocas, los picadores Juan Aguirre “Conejo Chico”, Guadalupe Rodríguez “El Güero Guadalupe”, Felipe Bedoya “El Hielero”, Graciano González “Chanito” y Efrén Acosta Baray, que fue ovacionado en Las Ventas de Madrid, y los banderilleros Agustín Salgado Orozco “El Muelón”, Antonio Martínez Rocha “La Crónica”, Juan Vázquez Nava, Jesús Morales Guerrero y Adolfo Sánchez García, y otros que fueron maestros en la brega, como Domingo López “Zotoluco”, Delfino Campos, Julio Sánchez, Alfredo Acosta, David “Vito” Cavazos, Felipe Kingston Hernández, Beto Preciado y algunos más que sería justo mencionar en otro apartado.
En Aguascalientes se vio gran toreo, con Roca Rey cortando cuatro orejas y dos rabos, y Juan Ortega toreando casi al ralentí como en Sevilla, obteniendo Puerta Grande. Muchos toreros mexicanos se dejaron ver. En una tarde, llamada la Corrida de la Oreja de Oro, actuó el yucateco André Lagravere, quien brindó un toro a Plácido Domingo, de los tenores más grandes de la historia y que guarda grandes recuerdos de las tierras del mayab. Y el gran adiós de Gustavo Campos.
Y ya que se entra a mayo, calentando motores para la Feria de San Isidro. Los amigos de Universidad Taurina (el contador Carlos Pasos, el químico Víctor Sierra y el ingeniero Jorge Lechuga), igual otros como el “Chino” Fernández, están ávidos porque suenen los timbales de Lamberto Amador para la salida del primer toro. Será un mes de locura. Gaspar Silveira Malaver


