Los Diablos Rojos traen un equipazo y a dos estrellas que podrían jugar y cobrar muchos millones de dólares en Grandes Ligas.
Pero tener en sus filas a Trevor Bauer, que dio una cátedra, y Robinson Canó, que tiene un estilo de juego que contagia, no dificulta en nada el trabajo en el seno del equipo más ganador de la historia de la Liga Mexicana.
“No son estrellas, que sí lo son, claro. Son dos peloteros que están aportando mucho a este equipo, y, ¿sabes?, eso es grande para cualquier equipo deportivo”, dijo Lorenzo Bundy, mánager de los escarlatas, al hablar ayer sobre los casos de Bauer y Canó, los dos super astros que trae el equipo líder de la LMB esta temporada.
Una amena charla con Bundy dejó saber los papeles que juegan tanto Bauer como Canó en la novena infernal. Primero, recordando sus épocas de gran cañonero con los Diablos en los años 80. El reportero le recordó un jonrón que se estrelló en la última grada del prado derecho y se elevó muchos metros más tras el impacto.
“Yo recuerdo muchos del Kukulcán. Uno que le di a Esquer (Mercedes), que era difícil porque fue un gran pitcher zurdo. Me gustaba jugar en ese estadio, ganar, sobre todo”.
Y eso es lo que, dice, tiene de importancia la edición 2024 de los Diablos, especialmente con Canó y Bauer.
“Voy a decirlo, uno por uno, porque son dos casos distintos con un mismo final: ‘Robbie’ no viene a jugar por dinero, viene a disfrutar, claro, a ganar. Pero eso es distinto a cuando estás presionado. Él está cómodo, y al equipo le aporta mucho con su experiencia. Y Trevor, pues está muy duro y eso es lo que quiere demostrar: que está en condiciones para volver a jugar en Grandes Ligas. Ahora mismo, te puedo decir que no hay en MLB veinte lanzadores con la capacidad de Bauer. Solamente eso quiere: decirles a los de allí, que es injusto que esté lanzando aquí, cuando podría estar brillando allí”.
E insiste en el tema central de los Diablos Rojos del México, su tradición y su mística: “Los dos, con enfoques distintos en su trayectoria, quieren ganar, son unos triunfadores”.
Bauer se paseó casi por todo el estadio, saludó a muchos peloteros de los Leones, especialmente con Wálter Ibarra, y Canó hizo lo mismo, departiendo con compatriotas como Webster Rivas y César Valdez.
“Lo ves: son peloteros iguales, personas amables. Aman lo que hacen”, dijo Bundy.—Gaspar Silveira Malaver



