El español Christian Parejo acreditó, y con calificación alta, el doctorado que confirmó ayer en Madrid, en una corrida expectante que otra vez se fue al traste por culpa de los toros.

Con el cartel de “no hay billetes” colgado en taquillas, por un cartel rematado, la raza de los toreros fue mucho mayor que la de los seis astados que salieron por toriles. Nuevamente fue frustración para todos ver el pobre juego de los toros de La Ventana del Puerto y El Puerto de San Lorenzo.

Parejo, con apenas cuatro corridas como matador, se plantó con todo desde los lances al toro de la ceremonia, mostrando una capacidad que sorprendió, pero el bisogno matador hizo ver fácil cosas que a muchos se les complicarían. En ambos toros fue ovacionado con fuerza.

Su padrino, Sebastián Castella, extrajo faenas a ambos toros que no las traían los cornúpetas. La sapiencia del diestro de Beziers fue notable en todo momento.

Y Daniel Luque, triunfador de Sevilla y muy esperado en Madrid, porfió ante dos toros nada potables. Mucho hizo, sin embargo, para tratar de sacar adelante su labor, pero sudar fue insuficiente. Dejó algunos pasajes sobresalientes en su toreo con la tela roja.

Los toros, en observación de los diestros, acusaron falta de fuerza, y, con sensatez, eran para cualquier plaza menos para Las Ventas.—Gaspar Silveira Malaver

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