• Alejandro Talavante y su gesto al torear ayer al quinto de la tarde

Si se toma un poco de cada punto, la de ayer pudo ser la corrida más completa de una Feria de San Isidro que ha tardado en reventar.

Dos toros buenos de Santiago Domecq, sobresaliendo el tercero como portento de bravura, raza y codicia. Una faena de torero valiente, de esos de épocas antiguas, que permitió a Borja Jiménez acariciar la Puerta Grande. Una faena muy completa de muleta de Alejandro Talavate que se puso macizo con el quinto y detalles de torero fino de Uceda Leal.

La Puerta Grande de Las Ventas de Madrid sigue sin abrirse desde hace varios días, pero la de ayer fue una jornada sumamente interesante, con el décimo “no hay billetes” en el presente ciclo. Toreo para todos los gustos y toros que entusiasman.

“Experto” salvó el desastre que va teniendo el encaste Domecq en este San Isidro. El toro que a la mayoría gusta: embistiendo con emoción, a ratos con peligro. Y tuvo al lidiador que le plantó cuerpo y que no cedió un milímetro en sus intentos por agradar a una cátedra tan exigente como la de Madrid. Le cuajó series por la derecha, igual que por la izquierda. A ratos los aficionados se fueron más por la emoción que daba el toro, pero el torero de Sevilla le metió las manos para atraer las atenciones.

También estuvo muy a la altura Talavante con el quinto, una faena que, de firmar bien, le pudo dar algo más que una oreja. Su toreo al natural es de los más profundos en la actualidad.

Y Uceda Leal es un clásico que nunca pasará inadvertido en Madrid. Pocos quedan de los que mecen las manos para lidiar con la muleta como hace el torero de Madrid, como se vio en sus primeros muletazos al que abrió plaza, igual que al cuarto. Con lo poco que torea, injustamente, cabrá decir que lo que se trae no se deja nunca.— Gaspar Silveira

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