• Horacio Llamas, exjugador de la NBA, impartió esta semana una clínica de baloncesto a niños de Mérida
  • Horacio Llamas firmó una playera de la selección mexicana

¿Se puede alcanzar una meta sin recursos suficientes?

Sin duda. En el baloncesto, lo logró Horacio Llamas Grey.

Muchos de los niños que participaron en la clínica que el sinaloense ofreció en días pasados en la duela de la Unidad Deportiva de Francisco de Montejo no tenían idea de quién sería el instructor de lujo que tendrían.

Quizá ahora tampoco sepan, y ni sus papás, pero tendrán una foto del recuerdo con el histórico primer jugador mexicano que participó en la NBA.

“¿Que qué hice? Solo intente cumplir mis metas. Había que sacrificar muchas cosas, y esa es quizá la decisión más grande para todos, en el deporte, en la vida: intentarlo”, comentó el histórico del baloncesto mexicano.

Horacio Llama , de sobresaliente estatura desde niño, no tenía objetivos como los que alcanzó cuando comenzó en el baloncesto. Su familia era sencilla, humilde, y se dedicaba a las labores del campo. Pero jugando en El Rosario, Sinaloa (lugar donde nació), comenzó a hacerse notar.

Entonces eran canchas de cemento, al aire libre, tableros de madera, aros de metal. “Si miras lo que hoy en día hay para jugar baloncesto, puedes darte una idea de lo que ha crecido el deporte en infraestructura. Las canchas eran de piso de cemento, hoy en duela, madera fina. Hoy se juega con techo, en canchas climatizadas”.

Eso “habla de lo mucho que se tenía que hacer”.

Y hay algo más: “Siempre, siempre, y en todo, tú como periodista y padre lo sabes, tienes que dar puntos extra, no puedes hacer lo mismo que hacen todos, porque vas a terminar como todos”.

“¿Por qué llegué a la NBA y otros no? Porque nunca perdí la esperanza. Hice todo el proceso colegial. Me vieron jugar siendo un muchacho que se enfrentaba a adultos y eso gustó. Me ofrecieron beca en Monterrey y aceptamos el reto, pero decididos, en la familia, que si nos íbamos a ir era por al grande. Luego llegó la oportunidad de Estados Unidos. Otro reto grande: un país distinto, otro idioma, compañeros que van a pelear tan fuerte como tú. Era eso o claudicar”, dijo.

Horacio Llamas jugó durante dos años en el Pima Community College en Tucson, Arizona, donde ganó los honores de la Arizona Community College Athletic Conference durante su primera y segunda temporada.

En vez de asistir al college NCAA, como la mayoría de jugadores de la NBA, escogió la División II de NCAA en Grand Canyon University, donde consiguió ser el jugador del año de la NCAA en su último curso.

Jugó varios años en la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (vino a Mérida al Juego de Estrellas cuando existían los Mayas de Yucatán) y logró la nominación indiscutida para las selecciones nacionales que participaron en jugaron en Juegos Centroamericanos y Juegos Panamericanos.

“Llegué a la NBA con los Soles, pero no me daba cuenta del impacto que eso tenía. Todos comenzaban a hablar del primer mexicano en NBA. A la juventud latina le causó un gran impacto. Creo que dejar ese legado es lo mejor de mi vida”, relató.

A dos décadas de sus últimos juegos, hoy con 50 años de edad, sigue siendo señalado así: “El primer mexicano en jugar en la NBA”.

Ahora tiene una misión grande: dejar las enseñanzas y experiencias que a él le permitieron llegar donde muy pocos mexicanos han estado.

“Por eso quiero decir a donde voy que lo que hice y alcancé, lo logré porque decidí apostar, arriesgar. Y sigo estando orgulloso de haberlo intentado”. —GASPAR SILVEIRA

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