El mercado Lucas de Gálvez. Economista plantea la escalada de precios que representa traer de otras partes los productos de consumo
El mercado Lucas de Gálvez. Economista plantea la escalada de precios que representa traer de otras partes los productos de consumo

El alza en los precios de los energéticos comienza a perfilarse como uno de los factores con mayor incidencia en la economía de Yucatán aunque, por ahora, sus efectos han sido contenidos con el subsidio del diésel.

De acuerdo con el economista Gabriel Rodríguez Cedillo, doctor en Gobierno y Administración Pública, la intervención del gobierno ha sido clave para amortiguar lo que se conoce como efectos de segundo orden; es decir, el traslado del aumento en combustibles hacia el precio final de productos y servicios.

El especialista subraya que, debido a que gran parte de los bienes que se consumen en Yucatán provienen del centro del país y son transportados por vía terrestre, el costo del diésel es un componente crítico. Sin este apoyo, advierte, el encarecimiento del transporte impactaría directamente en los precios al consumidor.

“Realmente todos los bienes que llegan a Yucatán vienen del centro de la República, pues lo traen camiones que usan diésel. Entonces, con este subsidio que da el gobierno, lo que está buscando es que se amortigüe y no haya efectos de segundo orden”, señala en entrevista con el Diario.

No obstante, Rodríguez Cedillo, académico de la Facultad de Economía de la Uady, advierte que estos subsidios no pueden sostenerse indefinidamente, por lo que existe el riesgo de que, si la situación se prolonga, los efectos inflacionarios terminen por manifestarse con mayor fuerza.

“Si dura esta situación, pues los subsidios no pueden ser permanentes, entonces puede haber efectos de segundo orden”, señala.

En el caso de productos perecederos, como verduras y frutas, la dependencia del transporte de carga vuelve especialmente vulnerable a la entidad. El economista explica que un incremento en el precio del diésel puede desincentivar el traslado de mercancías, afectando toda la cadena de suministro.

Si el precio del diésel sube, al dueño del camión ya no le resulta mover su camión… Y si este subsidio no se da, no se mueve el camión y si no se mueve el camión, los productos perecederos se le van a quedar al productor… Son los efectos de segundo orden que pueda llegar a haber escasez del producto”, detalló.

Sobre la vulnerabilidad de Yucatán frente a la inflación, el académico descarta que la ubicación geográfica sea el principal factor, y apunta más bien a la estructura productiva del estado, caracterizada por una alta dependencia de bienes externos.

“Es vulnerable no por su posición geográfica, sino por su producción… en lugar de producirlo, lo estamos importando del centro de la República y estamos recomercializando lo que traemos de fuera”.

En ese sentido, considera que es necesario fortalecer la producción local, especialmente en el sector agrícola.

Imagínate que seamos un estado muy productor de bienes y que casi la mitad de lo que consumimos en Yucatán, acá se produzca. La pregunta es, ¿qué papel jugaría en la distancia? Ninguno, porque no seríamos dependientes de fuera. La cuestión acá es que preferimos, como yo lo comento, detonar el subdesarrollo inmobiliario, pero hay que detonar también el sector agrícola, pues no vas a comer pedazos de tierra o de bloques”, dice el doctor.

Jorge Iván Canul Ek es licenciado en Periodismo y Ciencias de la Comunicación y actualmente reportero de la Agencia Informativa Megamedia. Tiene 22 años de trayectoria en los medios, y es colaborador de Grupo Megamedia desde 2004. Los temas de arte y cultura, comunidades, ciudadanos y espectáculos son su especialidad. Con especial gusto por la crónica para el desarrollo de sus historias.