El francés Sebastián Castella le da un pase con la muleta a uno de sus toros ayer en Las Ventas
El francés Sebastián Castella le da un pase con la muleta a uno de sus toros ayer en Las Ventas

Fernando Adrián tenía una oportunidad para jugarse la vida en la Plaza de Las Ventas. Y mereció la pena arriesgarlo todo.

El diestro madrileño, de los surgidos de la escuela que fomentó años atrás Julián López “El Juli”, fue el triunfador del mano a mano de la Corrida de la Beneficencia, una tarde interesante que, en el cierre del ciclo de la Feria de San Isidro y festejos afines, permitió ver toros, toreros y aficionados jóvenes apoyando la tauromaquia.

Adrián, quien tenía dos tardes en Las Ventas con salidas en hombros, pero no fue incluido en los carteles de este San Isidro, puso a todos de acuerdo con la lidia correcta, emotiva al sexto de la tarde, un gran ejemplar de Garcigrande, y a pesar de un traspié al tirarse a matar al primer viaje, se fue con todo al segundo y le premiaron con su segunda oreja de la tarde para irse en hombros por la Puerta Grande.

Con buena presencia

A su primer toro le tumbó un apéndice, en otra faena muy entregada y bien rematada con el acero.

Sebastián Castella pudo llevarse una oreja del primero de la tarde, pero no firmó la faena con el acero y se fue la posibilidad de conseguir el triunfo.

Después de tres semanas sin matadores en hombros, entre viernes y domingo hubo dos puertas grandes de toreros que pueden sonar con ruido en el refresco necesario para la Fiesta: Borja Jiménez y Fernando Adrián.— GASPAR SILVEIRA MALAVER