Una de las historias más emotivas de la semana pasada llegó al cierre del domingo con algo que se veía venir desde mucho antes.

Los Tigres de Quintana Roo cortaron su relación con el que fuera uno de sus jugadores insignia: Carlos Alberto Gastélum. El “Chispa” fue cesado como piloto de una novena que simplemente no alcanza a ver la luz al final del túnel. Los Tigres son el peor equipo de la Liga Mexicana este año, con una pobre marca de 13-35, ubicándose a 25 juegos de la cima.

Culpables de la debacle de estos bengalíes podría haber muchos, como seguramente habrá muchos esfuerzos desde la familia Valenzuela Burgos hasta el último de sus integrantes. El domingo, tras perder la serie ante Durango en Cancún, decidieron despedirlo. Muchos dicen que sólo esperaban su homenaje para cortarlo.

La fiesta se dio el miércoles en el tercer partido de la serie ante los Sultanes. Gastélum, una leyenda de los Tigres de México, de Puebla y de Quintana Roo, regresó de manera especial al line up, como segundo bate y defendiendo la intermedia. Antes del partido, en la barda del jardín izquierdo desvelaron el número 5, que fue retirado, y luego lanzó la primera bola. En su turno, recibió base y cedió su lugar a un corredor emergente, acabando su historia como pelotero con el equipo de sus amores. Cuatro días después, sus Tigres le dieron las gracias.

Van en serio

La revelación de la temporada 2024 de la Liga Mexicana son los Conspiradores de Querétaro.

Se les recuerda por sus penurias de infraestructura en el arranque de la temporada, sin estadio, luego con parque inconcluso y serias carencias tecnológicas, y en lo deportivo, perder y perder. Basta recordar la mega pachanga de los Leones en el parque en construcción, en aquel fin de semana en que Art Charles hizo trizas varios récords ofensivos.

Pues mire usted que, al domingo, los Conspiradores, aguantando vara, sorteando muchas complicaciones, cerraron como terceros de la Zona Sur, con récord de 26-22 y un notable 17-7 en su casa. Le llamaron equipo de viejos, y sí, tienen muchos veteranos que no serían figuras, pero algo hicieron bajo la batuta de José Offerman que ya están pisándoles los talones a los Leones, que van arriba solo con dos juegos de ventaja y este fin de semana tendrán serie clave aquí.

Son, igual, un equipo de toma y daca, con asombrosas cifras en carreras anotadas y recibidas: 314 veces ya timbraron, pero ya les sonaron la registradora 327, más que nadie en la Liga, una media de 6.83 carreras por partido. Los puristas del béisbol dirán que es insultante tolerar tanto. Pero es la pelota moderna, y lo que se forzó a tener con la expansión a 20 equipos este año.

Asistencias

Volvemos a tocar, como en semanas anteriores, las asistencias a los estadios. El domingo, que se supone es día especial para ir al estadio, tres equipos metieron menos de 2 mil espectadores, y uno, no llegó ni a mil. El Estadio Monumental de Chihuahua, con los Leones visitando a los Guerreros, recibió solamente a 894 personas, con todo y que en teoría las fieras son de los equipos atractivos. Ver el “Víctor Cervera” de Kanasín con entradas bajas da tristeza, pero ver en la tele el desértico parque chihuahuense, mucho más.

En Campeche jugaron los Piratas doble juego contra los Sultanes y en el primero no había casi nadie. Para el segundo, el box score dijo que fueron 1,449. El otro semivacío parque fue el de los Conspiradores: 1,435.

Infernal paso

Mientras tanto, los Diablos de Trevor Bauer y Robinson Canó siguen quemando la Liga con récord de 37-9. Dicen que Bauer se probó con Houston y podría irse, pero a ver… Lo único cierto es que Bauer dijo en uno de sus vídeos que el de Kanasín es el peor estadio en el que ha jugado pelota.— Gaspar Silveira

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