• El yucateco Saúl Vázquez, quien lució con Leones, es felicitado al salir del primer juego de ayer. A la izquierda, los aficionados se resguardan de la lluvia en el parque “Víctor Cervera Pacheco” de Kanasín

¡Qué grande es el béisbol cuando hay pitcheo!

Los Bravos de León, ganando el segundo 1-0, y los Leones, que triunfaron en el primero 3-1, se repartieron victorias en una larga y lluviosa doble cartelera en el Estadio “Víctor Cervera Pacheco” de Kanasín, donde el pitcheo del bueno hizo acto de presencia. Yucatán se agenció la serie 2-1.

Y se rescata, con honores, pero sin coba, que no la necesitó, la sobresaliente labor del zurdo Saúl Vázquez, un yucateco de 23 años que, en su primera apertura de la campaña, sirvió diez chocolates en cuatro episodios. No se recuerda, así de “botepronto”, un trabajo de esa magnitud de un pelotero del patio vistiendo la franela de las fieras. Una carrera, cuatro hits, diez chocolates y cero pasaportes. Se fue tras cuatro actos, mereciendo ganar, pero no lo dejaron salir a la quinta ni para agradecer la ovación que hubiera caído.

Igual mereció ganar Yoanner Negrín, quien en el segundo duelo aisló cuatro hits, pero uno fue cuadrangular, de Ademar Rifaela en la tercera entrada, y fue todo el daño. El “Asere” firmó un pasaporte y ponchó a siete, sufriendo su segundo revés de esta campaña, aunque, se insiste, inmerecido.

Y es que los Leones, como se dice, batearon basura: sólo un hit. No aprovecharon cinco pasaportes, corrieron mal las bases y, a la defensiva, cometieron dos pifias, que no pesaron, pero sí duelen cuando se está lanzando bien y, además, no se batea.

Yucatán quedó con récord negativo en casa (13-14) y hoy recibe a los Conspiradores de Querétaro, a las 8 (horario especial, pedido por la tele).— Gaspar Silveira Malaver

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