Tom Brady, considerado el mejor jugador de la historia de la NFL consolidó su inmortalidad al incorporarse el miércoles 12 de julio al Salón de la Fama de los New England Patriots, el equipo con el ganó seis de sus siete Super Bowls convirtiéndose en el GOAT del fútbol americano. Además, en su honor el equipo retiró el número 12 y levantaría una estatua en honor al quarterback.

Pese a que la ceremonia fue de lo más emotiva en el Gillette Stadium, Tom Brady de nuevo se alzó con el protagonismo, más allá de ser la leyenda que ingresaba al Salón de la fama de los Patriotas, fueron sus palabras que pronunció esa noche las que perdurarán como uno de los discursos más motivacionales que se han escuchado y se han vuelto virales en internet.

En su discurso Brady se acordó de familiares, amigos, aficionados, excompañeros y, especialmente, de Bill Belichick. Cerró su intervención con la frase: “Soy Tom Brady y soy un Patriot”. Previo a este momento cumbre, el astro de la NFL explicó cómo se convirtió en en el jugador que fue en las canchas y su fórmula que lo llevó a la cima del éxito.

Aquí un fragmento de su discurso:

Animaría a todo el mundo a jugar al fútbol [americano] por la sencilla razón de que es difícil. Es difícil cuando eres joven y te despiertas en una época fuera de la temporada para ir a entrenar y ejercitarte, sabiendo que todos tus amigos están durmiendo hasta tarde y comiendo tortitas. Es difícil cuando vas camino de entrenar, cargado con todo tu equipo, hace 32 grados y todos los demás niños están en la piscina o en la playa y tu cuerpo ya está completamente agotado por los entrenamientos de todos los días.

Es difícil lanzar, bloquear, atrapar, placar y golpear a niños cuando son mucho más grandes y más desarrollados que tú, sólo para volver a casa esa noche magullado y maltratado, pero sabiendo que tienes que presentarte al día siguiente sólo para tener la oportunidad de volver a intentarlo.

Pero comprended esto: la vida es dura. No importa quién seas, habrá golpes, heridas y tropiezos por el camino. Y mi consejo es que te prepares. Porque las lecciones del fútbol nos enseñan que el éxito y los logros provienen de la superación de la adversidad y que los logros del equipo superan con creces los objetivos individuales de cualquier persona.

Para tener éxito en cualquier cosa, la verdad es que no es necesario ser especial. Sólo tienes que ser lo que la mayoría de la gente no es: consistente, decidido y dispuesto a trabajar por ello. Sin atajos. Si miras a todos mis compañeros de equipo aquí esta noche, sería imposible encontrar mejores ejemplos de hombres que encarnen esa ética de trabajo, integridad, propósito, determinación y disciplina que se necesita para ser un campeón en la vida.

A este discurso también se suma uno que pronunció en 2019 cuando habló que él, al ser elegido, no era una de las personas más calificadas y cómo su pasión y aprovechar las oportunidades que ha tenido, lo habían llevado a tener el logro más grande hasta ese entonces: ser capitán de su equipo.

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Discurso de Roger Federer destaca en ceremonia de graduación

El extenista Roger Federer, considerado como uno de los mejores de la historia también destacó por su discurso a los graduados de la clase 2024 del Darmouth College en Estados Unidos. Federer recibió el título honorífico de Doctor en Letras Humanas por su labor filantrópica y les habló a graduados, entre quienes estaba Isabella, hija de Tony Godsick, su socio comercial y agente.

Al igual que Brady, Federer reveló su fórmula para el éxito y cómo el tenis le ayudó a enfrentar situaciones difíciles en la vida.

Aquí algunas de las lecciones del tenis para la vida según el extenista:

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“La primera es que es un mito la frase ‘sin esfuerzo’. La gente decía como un elogio que mi juego era sin esfuerzo. Pero solía frustrarme cuando decían que apenas sudaba -se sinceró-. Tuve que trabajar muy duro para que pareciera fácil. Pasé años quejándome, insultando y lanzando mi raqueta antes de aprender a mantener la calma”.

Y agregó: “Todo el mundo puede jugar bien las dos primeras horas. Estás en forma, eres rápido, tienes las ideas claras… y después te flaquean las piernas, tu mente empieza a divagar y tu disciplina empieza a desvanecerse. Así que empecé a entrenar más duro. Mucho más”.

El énfasis en el trabajo y la confianza fue su siguiente eje en el discurso. “Ganar sin esfuerzo es el mayor logro, pero yo había estado trabajando duro cuando nadie estaba mirando. No llegué donde llegué sólo por mi talento. Llegué allí tratando de superar a mis oponentes -explicó. Creía en mí mismo. Pero esa creencia hay que ganársela”.

Federer eligió al Masters 2003 como el torneo que le potenció la confianza. “Les gané a jugadores de primera línea a los que admiraba mucho, apuntando directamente a sus puntos fuertes. ¿Por qué? Para amplificar mi juego y ampliar mis opciones”, se respondió.

Y entonces habló del poder de la resiliencia tras las derrotas. “Cuando tu juego funciona, ganar es relativamente fácil. Pero hay días en los que te sientes destrozado, te duele la espalda, la rodilla o quizá estás asustado, pero aún así encontrarás la manera de ganar. Y esas son las victorias de las que podemos estar más orgullosos”, resumió.

“El talento importa, pero la mayoría de las veces no se trata de tener un don. Se trata de tener agallas. La disciplina y la paciencia son talentos. Confiar en uno mismo es un talento. Abrazar el proceso, amar el proceso es un talento. Algunas personas nacen con esos talentos. Todo el mundo tiene que trabajar en ellos”, cerró esa lección.

“La segunda lección es: ‘Es sólo un punto’”, introdujo. Y explicó: “Puedes trabajar más duro de lo que creías posible y aún así perder. El tenis es brutal. Traté de no perder, pero perdí. Y a veces, a lo grande”.

Y ejemplificó con la final que Rafael Nadal le ganó 9-7 en el quinto set en Wimbledon 2008, que le impidió conquistar seis trofeos consecutivos en la Catedral del tenis. “Jugué en lugares increíbles, pero no hay nada igual como ser campeón en esa cancha central. En la parte final de aquel partido estaba tan oscuro que apenas podía ver las líneas en el césped, pero yo siento que perdí en el primer punto del partido”, aseguró.

“Miré al otro lado de la red, vi a un tipo que me había aplastado en sets corridos en Roland Garros y pensé: ‘Tal vez tenga más hambre que yo’. Me tomó hasta el tercer set acordarme que era el cinco veces campeón defensor. Pero fue demasiado tarde y Rafa ganó. Perdí Wimbledon. Perdí el número uno del ranking. Y la gente habló de un cambio de guardia”, sentenció.

Ganar y perder. Dos verbos de los que Federer habló bastante. “En el tenis, la perfección es imposible. De los 1.526 partidos de singles que jugué en mi carrera, gané casi el 80 por ciento. Ahora, ¿qué porcentaje de puntos creen que gané en esos partidos? Sólo el 54% -se respondió-. Cuando pierdes uno de cada dos puntos, aprendes a no fijarte en cada golpe. Es apenas un punto”, afirmó.