Summer McIntosh, nadadora canadiense de sólo 17 años, conquistó ayer la primera medalla olímpica de oro en su naciente carrera, con una victoria abrumadora en los 400 metros combinados.
McIntosh ya se había colgado su primera medalla olímpica durante la noche inaugural de la natación, llevándose la plata en los 400 libres, terminando por detrás de la australiana Ariarne Titmus y superando a una de las favoritas, la estadounidense Katie Ledecky.
Marcó el ritmo durante la primera mitad de la exigente prueba (las etapas de mariposa y espalda), dejando rezagadas a todas sus competidoras, excepto a Katie Grimes, de Estados Unidos.
La canadiense llegó a estar por debajo del ritmo para batir su propio récord mundial, pero no pudo sostenerlo. Cronometró 4’27”71, más de tres segundos por encima de la marca (4’24”38) que fijó en el Preolímpico de su país el pasado mes de mayo.
Grimes se llevó la plata con un registro de 4’33”40, mientras que la también estadounidense Emma Weyant se quedó con el metal de bronce con 4’34”93.
Nuevo oro juvenil
Otro nadador joven, también de 19 años, el rumano David Popovici, volvió a la cima de la natación mundial tras proclamarse ayer como nuevo campeón olímpico de los 200 metros libres, imponiéndose en la final con un tiempo de 1’44”72.
Luego de batir en el año 2022 el legendario récord mundial de los 100 metros libres, que tenía el brasileño Cesar Cielo, el rumano fue relegado un año más tarde a un discreto segundo plano tras no subir al podio ni en los 100 ni en los 200 en los mundiales de Fukuoka, Japón.
El rumano, que llegaba a la cita con la mejor marca mundial del año, tuvo que emplearse a fondo ante la resistencia del alemán Lukas Martens.
Tras la medalla de oro que conquistó el pasado sábado en los 400 libres, el nadador germano salió como un tiro, pasando por debajo del récord del mundo los primeros 50 metros.
Sin embargo, Popovici terminó imponiéndose para alcanzar la primera plaza pese al ataque final de británico Richards y del estadounidense Luke Hobson, logrando la victoria con un tiempo de 1’44”72.
Sorpresa australiana
La australiana Ariarne Titmus no pudo convertirse en la primera mujer en revalidar el título de campeona olímpica de los 200 metros libres al verse sorprendida en la final por su compatriota Mona O’Callaghan, que adornó su triunfo con un nuevo récord olímpico (1’53”27).
Si alguien podía impedir la victoria de Titmus, que buscaba sumar su segundo oro en la capital francesa tras la victoria en los 400 libres, esa era O’Callaghan, quien se tomó la revancha de lo ocurrido en junio pasado cuando Titmus le arrebató el récord del mundo.
Por su parte, la hongkonesa Siobhan Haughey, que trató de dinamitar la prueba, permitiéndole, a la ganadora de la plata hace tres años en los Juegos de Tokio en los 100 y 200 libres, llegar con ventaja al último largo sobre las nadadoras australianas.
Pero cuando todo parecía destinado para el triunfo de Ariarne Titmus, tras haber remontado, irrumpió Mollie O’Callaghan, que, con unos espectaculares 27”98 finales, se alzó con la medalla de oro con una marca de 1’53”27.
El mejor en espalda
Thomas Ceccon, italiano, se impuso en la prueba de los 100 metros espalda, derrotando al chino Xu Jiayu (plata), y al estadounidense Ryan Murphy (bronce).— AP y EFE
