Noah Lyles, de Estados Unidos, tuvo que esperar unos segundos antes de poder celebrar su triunfo. Abrazado de su rival Kishane Thompson (Jamaica), el velocista norteamericano contempló las pantallas gigantes del Stade de France y cuando se confirmó su triunfo en los 100 metros planos, hizo erupción.
Arrancó el número que estaba pegado en su pecho, lo mostró a las tribunas y comenzó a saltar emocionado. El festejo no era para menos porque ya es el hombre más rápido del planeta.
Lyles tuvo que realizar un cierre espectacular en los 10 metros finales y requirió estirar su cabeza para superar por cinco milésimas de segundos a Thompson, teniendo que esperar 30 segundos tras el final de un ajustado sprint para que se confirmara que había superado al jamaicano.
Tras presentar algunos problemas en las rondas clasificatorias y de no correr en el carril central, Lyles marcó un tiempo de 9”79 idéntico al de Thompson, quien se tuvo que quedar con la medalla de plata en un nunca mejor dicho “final de fotografía”.
Momento de confusión
El campeón creyó por un momento que la victoria se la había escapado por haberse inclinado hacia la meta demasiado temprano, así que se le acercó para decirle algo a Thompson: “Hermano, creo que te llevaste esta”.
“Pero luego apareció mi nombre y quedé estupefacto”, agregó el velocista.
Mientras tanto, el también estadounidense, Fred Kerley, consiguió la presea de bronce con un tiempo de 9”81.
La prueba fue la más cerrada en 100 metros al menos desde los Juegos de Moscú 1980, o quizá antes. En ese momento, el británico Allan Wells superó por muy poco al cubano Silvio Leonard en una era en la que el conteo no llegaba hasta las milésimas de segundo.
“Pensé que le había ganado”, afirmó Thompson. “No estaba seguro. Fue tan estrecho”, agregó el corredor jamaiquino.
Los siete primeros competidores acabaron separados por un margen de nueve centésimas.
¿Cuál fue la diferencia? Tal vez la velocidad de Lyles en el cierre y la manera como se estiró en la meta.
Tanto Lyles, como Thompson tuvieron dos de los tres arranques más lentos, sin embargo Thompson asomó primero en el punto medio.
La diferencia
La foto del final muestra la zapatilla naranja de Kerley bien al frente en la meta. Pero es el pecho que quiebre la barrera lo que cuenta, y Lyles les ganó a todos.
Tomó más del doble del tiempo que duró la carrera el decidir quién iba a suceder al italiano Marcell Jacobs como campeón olímpico.
Lyles le tocó el hombro a Thompson durante una espera que se hizo eterna. En cuanto supo que él ganó el oro, encontró una cámara de televisión para mandar un mensaje a sus compatriotas: “¡Se los dije que esto era mío!”, gritó.
El ganador
Noah Lyles, de 27 años, quien ganó la medalla de bronce en los 200 metros en Tokio hace tres años, ahora consiguió su primera medalla de oro en unos Juegos Olímpicos.
París 2024 son sus segundos Juegos Olímpicos, y llegó como una de las grandes atracciones, especialmente luego de ganar tres medallas de oro en el Mundial de Budapest, donde culminó en lo más alto del podio en los 100 y 200 metros, además en el relevo 4×100.
Ahora buscará repetir ese triplete y agregar una medalla más en el relevo 4×400 para emular los cuatro oros en una sola justa veraniega que logró el legendario Carl Lewis, quien ganó un cuarto oro en el salto largo, además de los 100, 200 y el relevo.
La siguiente prueba para Noah Lyles será en los 200 metros planos, la que más domina.— AP
