Los Leones de Yucatán fracasaron deportivamente hablando en la campaña 2024, concluida la noche del miércoles con la barrida sufrida ante los Diablos Rojos del México.
Todo mundo dice que la serie ante los pingos era bola cantada. Igual la jugada ante los Guerreros de Oaxaca, que se fue en siete partidos, lo que permitió a los melenudos avanzar a la segunda ronda como “mejores perdedores”. Sinceramente, para quien los siguió en todos los partidos de la temporada, en casa, en vivo, y en gira en tele y radio, lo que aconteció en los playoffs fue la crónica de una muerte anunciada.
Y es algo que, estadísticamente hablando, tuvo sus primeros defectos desde la oficina, desde el momento de la contratación de los peloteros, la mayoría, claro, con sus honrosas excepciones. Los números nunca mienten, están hoy en día en el internet, así que desde allí se pueden seguir.
Sin casa, porque no sabían dónde jugarían, pero conscientes de que necesitaban armar un equipo acorde a lo que han sido los Leones desde que los hermanos Erick y Juan José Arellano Hernández tomaron las riendas e hicieron exitosos a los melenudos, en la oficina comenzaron las firmas desde el año pasado. Y comenzó un amontonamiento bárbaro de peloteros, entre extranjeros y de doble nacionalidad, pero pocos, muy pocos mexicanos, y casi cero yucatecos, que antes eran la esencia del equipo (así nacieron, en el ya lejano 1954).
Llega Yeison Coca con etiqueta de Grandes Ligas y adjetivos calificativos que hacen ver como una maravilla, pero luego traen para el campo corto a Rubén Tejada, otro ex Big Leaguer. Y los dos hacen toda la temporada. No pueden poner a uno en segunda porque llega José Peraza, venezolano que igual pisó MLB. Coca es la muestra más cruel según los números: .144 de porcentaje en 90 turnos, con solamente 13 hits. ¿Debe un club como los Leones mantener a un extranjero con esos números?
Y así, con la permisividad de la regla de la Liga Mexicana de poder tener a 20 peloteros entre extranjeros, mexicanos nacidos fuera de México y nacionalizados, los Leones se llenaron de foráneos, y lo más duro, que luego no rindieron a la expectativa. En pitcheo, el relevo fue un enorme dolor de cabeza y los responsables de esas fallas fueron los lanzadores extranjeros. A cada rato aparecía un nuevo elemento, extranjero de preferencia. Y a final de cuentas, la debacle del bullpen fue casi en su totalidad de los extranjeros.
Decían varios aficionados que los Diablos Rojos se comieron a todos con “ventajismo” porque trajeron a Robinson Canó y Trevor Bauer (campeones de bateo y pitcheo, respectivamente). Los Leones tuvieron la misma oportunidad de traer y quitar. Lo malo fue que los refuerzos melenudos, sus ex de Grandes Ligas, no respondieron a sus calificativos de estrellas. Lo real de siempre: hombres, no nombres.
La retahíla de peloteros que llegaron y no rindieron no se terminó nunca. Ejemplos duros fueron los de ver a un Alex Liddi que no pudo aportar casi nada, igual que otros. Al final, protegieron a José Martínez, héroe de la coronación en 2022, pero que estaba jugando en una liga de primera fuerza en Venezuela. Llegó a tomar unos turnos en la recta final, pero, sin piernas para correr las bases e ir por batazos, ni brazo para hacer tiros al plato, era darle ventaja a los rivales. ¿Quién aprueba esos movimientos?
¿Culpa del mánager Roberto Vizcarra por aceptar que le impongan peloteros que no rindieron?
El sentido de ser escrupuloso al contratar peloteros quedó a deber. O sea, valorizar sus perfiles. No jugar un rato en MLB les da para venir de refuerzos. El refuerzo llega a rendir, o a empacar sus maletas.
El peso del equipo no fue cargado por todos, o el piloto no puso a todos a cargar igual. Con Luis Juárez, el clutch de los años recientes, lesionado o enfermo; Art Charles explotando en rachas en rol regular, pero apagado en otros momentos, especialmente en los playoffs, el trabajo se complicó.
Y otros de los que se esperaba mucho, no rindieron a la expectativa. Muchas veces lo dijimos, pero el que más cumplió, no solo ahora, sino desde que llegó, fue Yadir Drake.
Cambiaron a Sebastián Valle, de los mejores receptores defensivos mexicanos, y dejaron de titular a Webster Rivas, pero el dominicano, uno de los muchos que llegaron a MLB sin ton ni son, no pudo llenar los machos de Valle. Bateando, apenas poco, y detrás del plato, con diferencia grande.
El carrusel de los peloteros muestra que llegaron a vestirse de leones 50 peloteros, 28 lanzadores y 22 de posición. Y su último róster tuvo a 32, de los cuales 19 fueron extranjeros, cinco de doble nacionalidad y solamente ocho nacidos en México.
Difícil vaticinar quiénes seguirán. Pero muchos ya vieron terminado su ciclo en la cueva.— Gaspar Silveira

Asi es ni más ni menos, puros bates quebrados y para los lanzadores brazos quemados. Saludos
Es lamentable la actuación de los Leones, puro cartucho quemado esperemos que la próxima temporada veramos caras nueva y más que todo resultados, con un equipo joven y comprometido .
Increíble cómo equipos como Oaxaca, que sin hacerlo menos, pero ya era cliente distinguido de las fueras, ahora sencillamente no pudieron contra ellos en los últimos partidos. En fin, solo Dios sabe cómo quedará el equipo para la siguiente temporada.
Yo pensé que sería pan comido los diablos
Y no fue asi
Yo pensé que sería pan comido los diablos
Y no fue asi
No fueron rivales