Paulo Dybala finalmente rechazó la oferta faraónica del fútbol árabe y prefirió quedarse en un club en el que se siente como en casa y querido por la afición.
El suyo es un caso especial, porque, pese a ser el centro del proyecto del Roma, rechazar 75 millones de euros lo convierten en un jugador de esos que ya están casi quedando extintos en el fútbol moderno, aquel que prefiere un club antes que un gran cheque.
“Gracias Roma. Nos vemos el domingo”, escribió, junto a una imagen suya con la camiseta de “La Loba” el día de su multitudinaria presentación.
De esta manera, anunció su cambio de opinión, luego de varias semanas de incertidumbre.
“La Joya” ayer entrenó en el gimnasio en solitario y a su salida de Trigoria (ciudad deportiva del Roma), se paró a firmar camisetas a todos los aficionados que esperaban su inminente salida del club rumbo al fútbol saudí.
El también campeón del mundo ya había recibido una propuesta a principios de agosto que rondaba los 20 millones por temporada y que rechazó para quedarse en Roma. Sin embargo, la suplencia ante el Everton en el último amistoso de la temporada y una nueva oferta de 25 millones por temporada parecía cambiar el panorama en favor del equipo asiático, el cual todo indicaba que ya tenía encaminada la negociación.
El equipo que buscaba al argentino era el Al-Qadsiah, club que acaba de ascender a la Primera División, donde buscará competir con un plantel reforzado hasta los dientes.
Los españoles Nacho Fernández (defensa) y “Míchel” (entrenador); el belga Koen Casteels (portero); los uruguayos Nahitan Nández (medicampista) y Gastón Álvarez (defensa); el argentino Ezequiel Fernández (mediocampista); el gabonés Pierre-Emerick Aubameyang (delantero) y el mexicano Julián Quiñones (delantero) son algunos de los refuerzos que ha incorporado el Al-Qadsiah para esta nueva temporada, en la que buscarán el título.— ESPN, INFOBAE Y EFE
