Fernando Valenzuela estuvo ayer en la mente de los Dodgers de Los Ángeles y los Yanquis de Nueva York, horas antes del juego inaugural de la Serie Mundial.

Un altar informal ante el letrero que da la bienvenida a los aficionados al Dodger Stadium se formó desde el martes, horas después de la muerte del exlanzador y seguía ahí tres días después.

Grandes arreglos florales en azul y blanco formaban el “34”, su número de jersey y estaban colocados en la esquina cerca de la entrada al estadio. Un vídeo mostró los momentos más memorables en la carrera del “Toro” antes del juego. Un mariachi procedente de su natal Sonora interpretó música mientras las pantallas mostraban fotos del serpentinero.

Las banderas se izaron a media asta. Durante un minuto de silencio, los fanáticos cantaron “Fernando”, en honor de Valenzuela antes del primer lanzamiento.

Ni Orel Hershiser ni su también excompañero Steve Yeager se encargaron del primer lanzamiento. En vez de ello, Hershiser colocó la pelota en la parte posterior del montículo, donde se había pintado el número 34.

Linda, la esposa de Valenzuela, lo mismo que sus cuatro hijos, se unieron al manager Dave Roberts mientras los Dodgers formaban fila a lo largo de la raya de la antesala, antes de que Brad Paisley interpretara el himno nacional.

La presencia de Valenzuela dominó el Dodger Stadium antes del encuentro.

Los fanáticos se aglomeraron alrededor de un gran tablero blanco para escribir mensajes. Los jugadores de los Dodgers llevan un parche con el número 34 en las mangas de su uniforme durante la Serie Mundial y lo seguirán portando durante la temporada 2025.

“Si hay dos personas que probablemente han impactado más a esta organización, creo que dirías que son Jackie Robinson y Fernando Valenzuela”, dijo el mánager de los Dodgers, Dave Roberts. “Sin faltar al respeto a nadie más, pero si hablas de la base actual de fanáticos, hay muchas personas que están aquí y apoyan a los Dodgers al sur de la frontera debido a Fernando”. Roberts tenía solo 9 años cuando Valenzuela y su singular windup, mirando al cielo llevaron a la “Fernandomanía”.

En 1981, el lanzador zurdo nacido en México ganó el Premio Cy Young de la Liga Nacional y el Novato del Año, siendo aún el único jugador con esa proeza. Valenzuela siguió trabajado en las transmisiones en español del equipo durante un par de décadas. “Su legado sigue vivo”, enfatizó Roberts. “Era un amigo mío, y no verlo en la cabina o saludarlo es triste para mí y su familia. Pero Fernando era un caballero, un gran Dodger y qué hombre muy humilde”.

Valenzuela fue recordado alrededor del Dodger Stadium por medio de un nuevo mural próximo al jardín izquierdo y con arreglos florales, así como cintas azules cerca de su jersey enmarcado y sus Bates de Plata en el pasillo fuera del vestuario de los Dodgers.

El relevista de los Dodgers, Brent Honeywell, es el único jugador activo en las Grandes Ligas que lanza el screwball o tirabuzón, el complicado lanzamiento que Valenzuela usó tan bien a principios de la década de 1980. Conoció a Valenzuela el verano pasado y cada uno mostró al otro la forma de sujetar la pelota para este pitcheo que rompe en la dirección opuesta a una curva. Ante la posibilidad de que Honeywell entre desde el bullpen en la Serie Mundial, dijo: “Lanzaré una por él”.— AP

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