• El peruano Andrés Roca Rey mostró un toreo elegante ante los toros de Xajay, ayer ante 20 mil personas
  • Roca Rey, con las orejas y el rabo de su segundo enemigo de ayer

El matador de toros peruano Andrés Roca Rey tuvo una tarde de consolidación ayer en la Plaza México, al cortar las cuatro orejas y un rabo, por cierto, el número 131 en la historia, a dos magníficos toros de la ganadería de Xajay, en el cuarto festejo por el 79 aniversario del recinto taurino.

La suerte lo favoreció, al contrario de Joselito Adame y Arturo Gilio, quienes terminaron sus actuaciones en blanco y tendrán que esperar otra oportunidad para poder encantar a la afición de la Plaza México.

El primero de Roca Rey mostraba kilos de más, sin embargo dio muestras de noble bravura desde el primer tercio. El peruano gustó con el capote en una tanda de medias verónicas destempladas, a la que siguió otra de chicuelinas sin ajustarse.

Roca Rey aprovechó esa característica citando de lejos, de rodillas, al iniciar la fase de muleta. Ahí acabó el espada de exprimir las bondades de su rival.

Al quinto lo recibió en una puerta gayola ejecutada lanzándose al suelo para ponerse a cubierto. Luego ofreció medias templadas con el capote y después estatutarios con la muleta.

En ambos mostró temple con el fierro y al final de cuentas fue recompensado por el juez.

Por su parte, el hidrocálido Joselito Adame obtuvo el silencio en su primer enemigo y silbidos ante su segundo de la tanda.

Arturo Gilio salió en silencio en los dos astados de su respectivo lote. — EFE

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