La gran mayoría de los taurinos reaccionó, en primera instancia, con sensaciones de que lo leído o visto desde un vídeo con palabras de la jefa de Gobierno de Ciudad de México era una broma… Broma pesada, sin duda.
Clara Brugada, la titular, anunció que su que su gobierno impulsa una propuesta legislativa para prohibir las “corridas de toros con sangre” en la capital mexicana, además de crear una figura que vigile que no se castigue al toro con ningún objeto punzante durante los festejos. El martes, grupos parlamentarios prorrogaron por acuerdo la sesión para discutir y enviar, en caso de dictamen positivo, la iniciativa popular que aboga por la prohibición de la tauromaquia al pleno del Congreso capitalino.
Hay puntos que fueron tomados como extremadamente severos, como el que el toro no sea herido en la arena y regrese a las ganaderías para seguir viviendo. La nueva iniciativa para la regulación taurina limitará al capote y la muleta como instrumentos para la lidia, acortará a 10 minutos las faenas, no permitirá el uso de espadas y banderillas, y se enfundarán los cuernos del toro para que no dañen.
¿Cuál es la reacción de los taurinos en el país y más allá de las fronteras?
El Diario consultó con gente vinculada con la tauromaquia y presentamos en esta entrega a un ganadero de bravo, con vasta experiencia en el medio; al titular de la Comisión Taurina de Mérida y a uno de los principales defensores que tiene la fiesta de los toros en Yucatán y en México.
“Es una burla a la dignidad de los toreros, ganaderos y aficionados, además de una falta de respeto al toro bravo, como un animal que tanto presumen defender”, dice Antonio Rivera Rodríguez, cuya ponencia en “La Fiesta no manifiesta”, presentada en la Plaza de Las Ventas de Madrid, dejó sentado que Yucatán es una de las entidades más taurinas de México. En Tauromaquia Mexicana, el crítico yucateco ha defendido la fiesta de los toros, con bases y argumentos que dejan ver lo que es en esencia, en arte, en cultura, igual que en materia de generación de recursos económicos, vía fuentes de empleo.
El presidente de la Comisión Taurina de Mérida, Hernán Evia Góngora, fue claro: “Se trata de unas declaraciones muy desafortunadas, manifestando un desconocimiento total de qué es la tauromaquia, cayendo en alternativas absurdas”.
Los taurinos, con argumentos como el conocimiento sobre lo que vale la fiesta brava en todos sus apartados, defienden, en primer lugar, el toro bravo es criado con un fin único: morir en la plaza de toros. Igual, por siglos, ha sido una manifestación cultural, de respeto a tradiciones en los países donde se practica, con España como epicentro, y Francia, en Europa, como en México, que es el bastión de la América taurina, con Perú, Venezuela y Colombia con fuerte presencia taurina.
El ganadero Jesús Conde Medina, del hierro yucateco de “San Salvador”, destacó: “Es una lamentable forma de hacer política; no pueden ver sangre de toros, pero hay más homicidios y feminicidios sangrientos, violentos y arteros, pero eso no hacen mayor cosa para perseguirlos. Definitivamente es una moralidad extraña y una falta de respeto a las libertades y tradiciones”.
Rivera Rodríguez comenta que la propuesta, que esboza un espectáculo carente de sentido, “es en realidad un decreto autoritario de prohibición redactado con total desconocimiento de los usos y costumbres de la Tauromaquia y de la propia naturaleza del toro de lidia, con tintes de estrategia política distractora de problemas mayores en la Ciudad de México”.
Lo que menciona el crítico yucateco es lo que más causó sorpresa: la jefa de Gobierno dijo en su discurso que esta medida respondía al sentir de una mayoría ciudadana, y señaló que llevará a la Ciudad de México a la vanguardia en la protección de los animales.
En la capital la fiesta de los toros ha tenido problemas severos en los últimos años, como un decreto que cerró las puertas de la Plaza México por un tiempo, propiciando una guerra entre taurinos y antitaurinos, enfrentamiento franco que es visto más con cuestiones de tinte político. El temor desde el inicio del debate sobre la abolición que pretenden los grupos animalistas es que, aprobadas las leyes en Ciudad de México, puedan extenderse a otras entidades, como Yucatán.
“El anuncio carece de legitimidad al anunciar falsamente que habían convocado a todos los sectores involucrados, pues no fueron convocados los toreros, ni ganaderos, empresarios y aficionados”, señala Rivera Rodríguez. Y agrega que, en cuanto a la repercusión de la propuesta, “no es difícil entender que pueda ser replicado en otras plazas del país con la consecuente pérdida de puestos laborales”.
A la larga, se pone en riesgo la continuidad de la crianza del toro de lidia mexicano, menospreciando el valor del legado genético de varios siglos de bravura indómita”.
Un gran valor puesto de riesgo es el factor cultural e identitario de la Tauromaquia en nuestro desarrollo social a lo largo de cinco siglos de ejercicio ininterrumpido de los usos y costumbres de nuestros pueblos, entre los que la Fiesta Brava tuvo y tiene un rol fundamental en las celebraciones patronales, y antes de ejercer el autoritarismo prohibicionista, los gobernantes tienen el deber moral y jurídico de consultar a los miembros de los pueblos originarios y de la sociedad en general para conocer los alcances de los cambios y la repercusión anímica y material que provocarán los cambios.
