Lamine Yamal encara la marca de Carlos Augusto (izquierda) y Henrikh Mkhitaryan
Lamine Yamal encara la marca de Carlos Augusto (izquierda) y Henrikh Mkhitaryan

El Barcelona y el Ínter de Milán protagonizaron ayer un electrizante empate 3-3 en el partido de ida de su semifinal de la Liga de Campeones, jugado en el Estadio Olímpico de Montjuic.

Fue un duelo que brindó goles exquisitos por ambos equipos y que promete una secuela imperdible la próxima semana en Milán.

“Pudimos salir con un resultado mejor”, señaló el atacante brasileño Raphinha, autor del 3-3 para el Barcelona. “También tenemos que dar mérito al Ínter. Lo importante es que salimos con un resultado con el que allí puede pasar cualquier cosa”, agregó.

Marcus Thuram, quien estaba en duda para entrar en el once titular después de perderse los tres partidos anteriores del Ínter, finalmente arrancó el partido y remató un centro de Denzel Dumfries con el talón y sorprendió a los anfitriones apenas a 36 segundos del inicio del partido.

Dumfries anotó el primero de sus dos goles al rematar de chilena, en un tiro de esquina, para duplicar la ventaja a los 21 minutos.

Sin embargo, Lamine Yamal iluminó al cuadro catalán a los 24 minutos. El prodigio de 17 años regateó a dos defensores y definió con un toque de zurda hacia el segundo palo. Estuvo cerca de igualar minutos después tras estrellar el balón en el travesaño al deslizarse por la línea de fondo y disparar casi sin ángulo.

Con su tanto, Lamine Yamal se convirtió ayer en el primer jugador con menos de 18 años en anotar en la historia de las semifinales de la “Champions”.

“Siempre busca el interior, regatear… Se intentó defenderlo lo mejor posible. Marcó un gol muy bonito. Es un fantástico futbolista”, dijo Yann Sommer, arquero del Ínter, sobre Yamal.

Pedri metió un balón al área que Raphinha asistiera con la cabeza a Ferrán Torres, quien definió para igualar el partido a los 38 minutos.

Antes de terminar la primera mitad ambos equipos sufrieron bajas sensibles, luego de que Jules Koundé, lateral francés del Barcelona, y Lautaro Martínez, capitán del Ínter de Milán, tuvieron que pedir su cambio por lesiones.

Ya en la segunda mitad, Dumfries cabeceó en un tiro de esquina para poner a los italianos, con la complicidad de una mala salida del arquero Wojciech Szczesny, de nuevo por delante en el marcador a los 63 minutos.

Dos minutos después Raphinha volvió a empatar para el cuadro azulgrana con un potente disparo desde fuera del área que golpeó el travesaño, rebotó en la espalda de Sommer. Al final se decretó como autogol.

“Pensábamos que podíamos ganar, pero ahora tenemos que pensar en la vuelta y en ganar”, manifestó Yamal, quien explicó que se retiró en el calentamiento porque notó “algo raro” al hacer un tiro, pero que finalmente se recuperó.

“Lo doy todo por el equipo. Intenté darlo todo, dar lo máximo de mí. Quería más, queríamos ganar, en la vuelta lo daremos todo y seguro que pasaremos”, agregó.

Al finalizar el partido, Hansi Flick, entrenador del Barcelona, se mostró convencido de que su equipo mantiene sus opciones de disputar la final.

“Tendremos nuestras opciones el martes que viene. Nos quedan noventa minutos por delante y esperamos que sean suficientes para lograr nuestro objetivo, que es estar en la final. Daremos lo mejor de nosotros mismos y lo vamos a luchar”, expuso.

Flick restó importancia a los tres goles recibidos, y recordó que el Ínter es “un gran equipo” que tiene muchos puntos fuertes.

“Sabíamos que son fantásticos a balón parado y que aprovechan sus ocasiones. Que tiene jugadores físicamente muy fuertes y muy experimentados y que llevan cinco años jugando juntos. Son un equipo muy bueno y con muchos automatismos”, puntualizó.

Del otro lado, Simone Inzaghi, técnico del Ínter, aceptó que “Yamal me impresionó. Es un fenómeno que sale cada 50 años”, dijo.— AP Y EFE

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