El legendario Gregg Popovich presenta al entrenador Mitch Johnson
El legendario Gregg Popovich presenta al entrenador Mitch Johnson

Gregg Popovich le dio un fuerte abrazo a Mitch Johnson y con ese gesto simbólico inició una nueva era para los Spurs de San Antonio. El legendario entrenador, que sufrió un derrame cerebral hace seis meses, habló ayer por primera vez en público, durante la conferencia de prensa en la que se presentó oficialmente a Johnson como su sucesor.

Popovich, de 76 años, explicó que su salud mejora, pero no lo suficiente como para continuar dirigiendo: “Las cosas están mejorando día a día, pero no es suficiente para lo que planeamos a futuro”, dijo con voz pausada. “Así que es hora de hacer este cambio”.

Acompañado por las leyendas Tim Duncan y Manu Ginóbili, Popovich mantuvo su ingenio y carisma, incluso al bromear con su nuevo rol. Se quitó la chaqueta y mostró una camiseta con su nuevo título en español: “El Jefe”.

“Ya no soy entrenador”, dijo sonriendo. “Soy ‘El Jefe’”.

Aunque deja las duelas, Popovich seguirá vinculado al equipo como presidente. R.C. Buford continuará como director ejecutivo y Brian Wright como gerente general. El enfoque, según Popovich, seguirá siendo el mismo: “Ese es el objetivo, asegurarnos de que lo mantengamos en marcha”.

Johnson, de 38 años, fungió como entrenador interino durante los últimos 77 juegos de la temporada tras el derrame cerebral de Popovich, el pasado 2 de noviembre, horas antes de un partido ante Minnesota. El viernes fue anunciado formalmente como el nuevo entrenador.

Visiblemente emocionado, Johnson agradeció a su familia y expresó su compromiso: “Me siento honrado por esta oportunidad y aún más humilde por las personas con las que podré asociarme y servir”.

En primera fila, Popovich escuchaba conmovido, acompañado por Ginóbili y Duncan. Al ver la emoción del veterano entrenador, ambos exjugadores lo consolaron con gestos cariñosos: primero Manu, con un susurro y una palmada en la pierna izquierda, y luego Duncan en la derecha.

Aunque caminaba con lentitud, Popovich no necesitó ayuda para desplazarse. Duncan, sin embargo, llevó un bastón, presumiblemente por si era requerido. Aun así, el humor del entrenador se mantuvo intacto. Cuando le preguntaron a Johnson qué aprendió trabajando bajo su tutela, Popovich interrumpió con picardía: “Sin faltas técnicas”.

Durante el acto, estuvieron presentes jugadores actuales y figuras históricas de la franquicia. Víctor Wembanyama encabezó al grupo de jóvenes que acudieron.

Peter J. Holt, gerente del equipo, abrió la conferencia con evidente emoción.

“No puedo ser él o ‘El Jefe’”, dijo Johnson con una sonrisa al ser cuestionado sobre qué heredará de su predecesor. “Pero puedo tratar de replicar la forma en que conectaba con la gente, ya sea con un grito o un abrazo”.

Popovich entrenó a los Spurs desde 1996, logró 1,366 victorias en temporada regular —récord histórico en la NBA— y cinco títulos de liga. Su legado traspasa lo estadístico: convirtió a San Antonio en una referencia de cultura organizacional y desarrollo humano.

“Nunca podré expresar la gratitud que tengo por tantas personas que se preocupan por la organización y me envían pensamientos y oraciones desde que tuve este derrame cerebral”, comentó visiblemente tocado.

También agradeció al equipo médico y rehabilitadores presentes.

“Timmy y Manu han estado aquí para todos mis entrenamientos”, bromeó Popovich. “Dicen que es porque me aman y quieren atraparme si me caigo. Yo lo llamo venganza. Les dan ideas nuevas a los fisioterapeutas para torturarme”.

Popovich habló durante unos siete minutos. Se despidió como entrenador con gratitud, dejando la pizarra en manos de Johnson, pero sin alejarse del equipo.

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