Sin temor a equivocarse, el expiloto profesional de motociclismo Jorge Díaz Díaz, de España, afirmó que los accidentes de motos tienen un índice de mortalidad y siniestralidad muy elevado.
Díaz Díaz estuvo en Mérida la semana pasada por invitación de un grupo financiero para contar su historia a empresarios, universitarios y pacientes de hospitales para superar las adversidades con fe, esperanza, tesón y mucha fuerza de voluntad.
A quienes manejan y viajan en motocicleta les dijo “que no piensen que la carretera es un circuito”.
“La carretera de las ciudades no es un circuito de competencia, no está acondicionada para correr ni para la seguridad en velocidades extremas”, enfatizó durante una entrevista en el edificio central de Diario de Yucatán.
“Muchas veces, lo veo desde el coche, las personas que van en moto llevan shorts, sin guantes, con unos cascos que están abiertos y obviamente si te caes vas a sufrir bastante”.
“Deben llevar la ropa adecuada para su seguridad, usar casco y guante adecuados para un vehículo ligero como es la motocicleta”, señaló.
Las calles urbanas tienen tramos demasiado complicados, las autovías son muy peligrosas y las calles tienen agujeros, el asfalto no está en condiciones para correr.
Además, hay peligros como las lluvias, derrame de aceite o algún líquido de camión o automóvil.
Recomendaciones
Lo primero que recomendó a los motociclistas de Yucatán es que velen por su seguridad, porque los accidentes en moto tienen un índice de mortalidad muy elevado y también de siniestralidad porque dejan lesiones físicas que te pueden dejar inmóvil, como fue su caso, pero con mucha decisión volvió a caminar.
¿El motociclismo es un deporte peligroso?
“Absolutamente, es un deporte, además de peligroso, es carísimo. Necesitas muchas condicionantes para llegar a cumplir tu meta establecida”.
“Es un deporte muy selectivo también, sobre todo es muy irregular porque puedes tener una lesión a principio de temporada y romperte un par de huesos que limite tu participación todo el año”, indicó.
El motociclista común y corriente está expuesto siempre a los accidentes, en Yucatán, los cuales son muchos.
¿Qué le recomendarías a esos que manejan ese tipo de vehículos?
“He competido durante 21 años de mi vida, participé en 21 temporadas en diferentes pistas, competí en más de 48 países de Asia y Latinoamérica. He tenido 26 fracturas de huesos, ocho costillas rotas y un traumatismo craneoencefálico que me provocó estar muerto clínicamente en casi cuatro minutos. La verdad, sí tengo mi cuerpo un poco dañado por las lesiones”.
“Ahora que ya me retiré hace más de 10 años de las competencias de alta velocidad, siento todas esas secuelas porque obviamente tuve bastantes cirugías y mucho dolor. Cuando uno entra al deporte de élite, de alto rendimiento y de la alta competición, pues tiene que familiarizarse con el dolor lo antes posible y hacerlo tu amigo. No te puedes parar y quedar quieto y no hacer nada”.
¿Cómo describirías esos momentos críticos de tus accidentes?
“Lo describiría como momentos de aprendizaje. Cada hueso que me he roto me ha demostrado que eso que hice no lo tenía que volver a hacer y tendría que mejorar”.
“Este deporte es muy crítico con las caídas, porque muchas no tienen consecuencias, los circuitos de alta velocidad están habilitados para eso. Llevamos equipos de ropa protectora y cascos de seguridad, pero aun así hay roturas de huesos y crisis físicas”.
“Cada vez que tengo una situación crítica intento aprender de la situación y no volver a cometer el error que cometí. Esto es importantísimo porque la caída en moto muchas veces la pagas con rotura de huesos y te queda grabado, por lo que ya no volverás a hacer lo mismo que te causó el accidente”.

“Pasión y obsesión”
¿Qué te inspiró para superar todas esas lesiones graves que tuviste?
“La pasión, la obsesión por ganar en el motociclismo, sobre todo la obsesión por la competición. Siempre he sido, desde muy pequeño, un chico muy competitivo y me gusta el deporte de alto riesgo. Mi pasión por las motos me hizo siempre volver a levantarme, volver a subirme a la moto y sobrellevar circunstancias que a lo mejor para otro tipo de personas no son insuperables”.
Recobró el espíritu
En la entrevista, el expiloto de motociclismo admitió que hubo momentos de sus lesiones que pensó en rendirse, pero siempre recobró la pasión por el deporte y recurrió a su alto espíritu de sobrevivencia.
¿Dónde sacaste esa fuerza, esa fe?, se le preguntó.
“Para mí hay, tres pilares que son el compromiso con lo que estás haciendo, la constancia y sobre todo, la disciplina férrea”.
“Estos son tres pilares absolutamente necesarios para cualquier propósito en tu vida y más para un deporte exigente. Hay que añadirle la pasión y sobre todo, la obsesión por aquello que estás haciendo. Esto te hará llegar a otro nivel y te separará de la media”.
“Si tú das el 120% cada día de tu vida, el mundo y el universo te devolverán ese 120% igual. Para lograr eso tienes que comprometerte, tienes que ser constante, muy disciplinado y obsesionarte con lo que haces”.
Jorge Díaz Díaz, su muerte clínica
Respecto a su deceso y resurrección hace 18 años, para él fue un momento muy impactante. Rememoró que estuvo muerto clínicamente casi cuatro minutos y sigue reviviendo ese momento.

Díaz Díaz sufrió un traumatismo craneoencefálico grave en una carrera, sintió que abandonó su cuerpo, vio todo a su alrededor, pero no podía hablar ni sintió dolor. Sin embargo, su deseo de vivir hizo que volviera a la tierra de los vivos.
Es una experiencia que no pasa desapercibida y es precisamente esa vivencia que lo trajo a Mérida y recorrer varios países donde lo invitan para contar su historia.
Un diagnóstico de parálisis permanente le hizo estudiar neurociencia y las funciones integrales del cuerpo humano y con férrea voluntad y esperanza inició su rehabilitación, hasta que volvió a caminar y manejar una moto de nuevo.
“Sé que sucedió (su muerte clínica). Pensaba si había sido una ensoñación mía, si había sido algo fruto de mi imaginación, o realmente sucedió, claro, por supuesto que sucedió”.
“Yo no entendía por qué volví a la vida en esos momentos y en esos años, pero ahora lo entiendo totalmente: tengo el propósito de divulgar y de acceder a personas que están sufriendo, que tienen enfermedades graves y poderles aliviar un poco ese síntoma, asegurando que la muerte es un tránsito y que realmente a lo mejor no existe”.
¿Tú crees que te eligieron para esta nueva tarea en tu vida?
“Es una pregunta que tiene difícil respuesta. Yo creo que algo me trajo de vuelta. Obviamente, ahora comprendo que es para divulgar este mensaje. En cierta forma y para aliviar el dolor, yo creo que algo me trajo aquí para hacer este propósito”.
Hay una frase que tienes bien acuñada, ¿no? Qué todo pasa para algo, ¿Cómo surge esta inspiración?
“Absolutamente. El ser humano por naturaleza siempre estamos preguntando el por qué nos sucede todo en la vida. ¿Por qué me deja mi marido y mi mujer? ¿Por qué llega esta enfermedad a mi vida, por qué me sucede esta crisis económica, por qué todo me pasa a mí?”.
“Y las preguntas siempre que vienen de un por qué, no tienen respuesta porque son preguntas que hace la mente. Y cuando cambias el paradigma de preguntarte por qué y cambias la pregunta al para qué, te estás abriendo a la posibilidad de que las respuestas vengan solas prácticamente.
Medicina humana
También hablas de la conexión del corazón y la mente, ¿es la medicina que necesita el ser humano?
“Claro, yo por lo menos he crecido con la idea de que mi mente y mi cabeza y mis pensamientos van por un lado y mi corazón, mi alma, mi espíritu van por otro, que son divisibles”.
“Después de años de estudios y de investigaciones, de recorrer el mundo para verificar esto, descubrí que la ciencia demuestra que mente y corazón no son divisibles. Están absolutamente conectados y que cuando conectas estas dos fuerzas estás alineándote en coherencia y toda tu vida da un cambio exponencial”.
¿Qué invitación le harías a esa gente que pasa por una vida adversa?
“A que tengan siempre esperanza, que no pierdan la fe, que crean que hay algo, Dios, inteligencia, energía, espíritu o alma, que cada uno crea que está velando por ti y que si de verdad tienes fe y la depositas en lo que tu realmente creas, puedes salir adelante de cualquier situación porque yo lo he hecho, yo no soy diferente a los demás, soy igual a todos”,
“Me corto y sangro, y respiro el mismo aire que todos. Lo único que tengo es una fe ciega en que puedo salir de cualquier situación”.
Su meta de hoy y siempre es seguir avanzando en sus conocimiento de la vida, en sus propósitos y llegar a todas aquellas personas y almas que se encuentre en su camino con un mensaje claro, y sobre todo, cercano para seguir su propio proceso de evolución como persona.
Él dejó el motociclismo de alto rendimiento y dio un salto mental extraordinario, y siente una paz increíble. Esos cambios de 180 grados es lo que transmite a la gente, en especial a los pacientes de los hospitales para que tengan esperanza, que no se acaba todo cuando nacemos y morimos, que hay algo más que la vida que no es lineal, sino que puede ser también circular.
Que no tenemos solo un cuerpo físico, también tenemos un cuerpo espiritual, un cuerpo etérico, un cuerpo astral y que no se acaba todo cuando se cree que se acaba.
Le hubiese gustado ser campeón mundial de motociclismo, pero se siente satisfecho de haber competido en carreras en España y Europa contra los mejores del mundo.
“Yo nací piloto de motociclismo, me moví siendo piloto de motociclismo, por circunstancias de edad que exige el deporte de alto rendimiento y mis lesiones hace 10 años llegó el momento del retiro”.
“Mi etapa culminó, llegó a un punto en el que ya debía tomar la decisión del retiro, pero siempre seré piloto de motociclismo”.
Díaz Díaz regresó a Madrid el domingo pasado y cuando se enteró que el Diario de Yucatán cumple este mes 100 años, deseó que cumpla otros 100 más con el mismo éxito periodístico.
Comparte experiencias
El expiloto español profesional de motociclismo Jorge Díaz Díaz visitó a Diario de Yucatán.
No solo son roturas
En entrevista, dijo que en los accidentes de motociclistas no es solo una rotura de huesos, sino está implicada una cirugía y rehabilitación, que dilata el tiempo para cumplir tu objetivo.
Vencer obstáculos
Respecto a las situaciones dramáticas que vivió en su carrera a causa de las lesiones, le hicieron pensar “hasta aquí llegué”, aunque su disciplina y mentalidad positiva vencieron esos obstáculos en su vida.
Estudia tres carreras
En su niñez y adolescencia no le gustaban los estudios, pero a raíz de su accidente en una carrera, en el cual sufrió un traumatismo craneoencefálico grave que lo dejó en parálisis, estudió tres carreras: neurociencia, metafísica y mecánica cuántica, además de espiritualidad. Lo que aprendió ahora lo comparte.

