He tenido la oportunidad de vivir el tenis en diferentes torneos, pero Wimbledon supera todo. Crecí viendo este Grand Slam cada verano, y estar ahí por fin fue palomear algo muy especial de mi bucket list. No lo planeé originalmente, pero cuando las fechas coincidieron con mi viaje a Londres, supe que tenía que intentarlo.
Hice fila desde las 5 a.m. en The Queue, rodeada de personas de todas partes del mundo, compartiendo historias y emociones por entrar.
Desde que te entregan tu número de acceso, la organización, el respeto por el deporte y el ambiente general te hacen entender por qué Wimbledon es el mejor Grand Slam.
Pude ver de cercas a tenistas como Coco Gauff, Jack Draper, Tommy Paul y Alex De Minaur, además de partidos memorables como la victoria de Nico Jarry sobre Holger Rune, y el pase a segunda ronda de Renata Zarazúa.
Vivir este nivel de tenis en pasto, que es una superficie que exige mayor velocidad de reacción por el bote bajo y rápido te hace admirar aún más a los jugadores. La energía en Wimbledon se siente en cada rincón: es elegante, intensa y tiene una historia que te envuelve. Me encantó poder vivirlo así de cerca y entender por qué este torneo es tan especial.
Colaboradora de la Copa Mundial Yucatán de Tenis
