El clavadista mexicano Osmar Olvera, quien acaba de consagrarse campeón del mundo en la prueba de trampolín de 3 metros en Singapur, afirmó ayer a su llegada a México que su nuevo objetivo es convertirse en una pesadilla para sus rivales chinos.
“Mi meta a corto plazo es mantener mi nivel y ser una piedra en el camino de los chinos. Quiero que me sueñen todos los días, que no puedan dormir”, expresó a los periodistas que acudieron a recibirlo al Aeropuerto de Ciudad de México.
El viernes pasado, el clavadista de 21 años, medallista olímpico de plata en París 2024, se impuso en el Mundial de Singapur a los chinos Yuan Cao y a Zongyuan Wang.
Olvera es el segundo mexicano en conquistar una presea dorada en una prueba olímpica en la Copa del Mundo, después de la lograda por Paola Espinosa en Roma 2009.
“Estoy muy contento. La medalla de oro en el Mundial es un sueño hecho realidad, ahora me falta el oro en los Juegos Olímpicos”, añadió, que en Singapur también obtuvo metales de plata en equipos mixtos en plataforma de 3 y 10 metros, trampolín de 1 metro y trampolín de 3 metros sincronizados.
El atleta confirmó que sueña con repetir su hazaña en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Más tarde, ayer mismo, se reunió con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, a quien le pidió subir el sueldo de su entrenadora, la china la china Ma Jin.
“Le voy a pedir que le suba el sueldo a Ma Jin; ella tiene muchas ofertas, pero yo quiero que se quede (en el equipo mexicano)”, sentenció.
