En Williamsport, el tiempo no se mide sólo por entradas o marcadores. Para México, el reloj lleva 27 años detenido, desde que la Liga Linda Vista de Monterrey levantó el último trofeo en 1998.
Desde entonces, cada verano ha sido una sucesión de llegadas esperanzadas y regresos silenciosos, un álbum de fotos sin nuevas páginas doradas.
Hoy, a las 15 horas, el equipo Swing Perfecto de Chihuahua se asoma a ese escenario, el más importante en el béisbol infantil, para la categoría 11-12 años. Lo hará contra la novena de Tung-Yuan, representante de Taiwán, que llega con récord de 6-1. Los chihuahuenses arriban con un 7-1 forjado a base de batazos oportunos, guantes firmes y un pitcheo que no tiembla con el marcador cerrado.
Ahora tratarán de hacer lo mismo en el legendario estadio Volunteer.
El juego se disputará con un telón de fondo inevitablemente nostálgico. Hace unos días murió Ángel Macías, el único lanzador que ha conseguido un juego perfecto en una final de Serie Mundial de Pequeñas Ligas. Fue en 1957, con la Liga Industrial de Monterrey, y desde entonces su nombre quedó grabado en la mitología del béisbol infantil. Este debut mexicano, de algún modo, también será un homenaje.
Triunfo venezolano
Al bate con las bases llenas en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas, Samuel Castillo encontró el hueco entre el jardín izquierdo y el central. Produjo así dos carreras y la ventaja de Venezuela sobre Puerto Rico aumentó a 3-0.
Sobre el dugout del equipo, los espectadores en una sección de fanáticos que apenas llenaba tres filas levantaron una de las pocas banderas venezolanas en el Estadio Volunteer.
Venezuela tuvo que esforzarse mucho para llegar aquí, pero ayer, su equipo hizo que jugar béisbol pareciera la parte fácil del viaje. Los Cardenales de Barquisimeto terminaron blanqueando 5-0 a Puerto Rico.
Los Cardenales ganaron los cinco duelos de su torneo regional, superando a sus oponentes por 46-6 en forma combinada para convertirse en el representante de América Latina en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas. Pero a raíz de las prohibiciones de viaje y restricciones impuestas por el presidente Donald Trump contra 19 países, el equipo necesitó una exención especial del Departamento de Estado después de que las visas fueron inicialmente denegadas.
Los jugadores venezolanos viajaron a Estados Unidos sin sus familias —los padres no pudieron obtener visas.
