El Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Zona Sur puso al béisbol romántico a ojos de todos: estrategia, pasiones. Incluso para quienes ahora disfrutan de las ferias de batazos lo mismo que de tomarse la foto o la imagen de fiesta en las pantallas de los parques de pelota.

Así es el béisbol, en realidad. Así lo enseñan a los niños en sus inicios.

Indistintamente del rumbo que lleve la batalla por el pase a la Serie del Rey, la gran mayoría de los aficionados que presenció el partido entre los Diablos Rojos del México y los Piratas de Campeche quedó contenta, reaccionando por emociones a granel.

Daren Brown arriesga y gana

Los bucaneros ganaron 5-2 en un duelo en que otra vez Daren Brown, el piloto filibustero, se jugó mucho con una decisión que se vio muy osada en su momento y que, como le resultó a la perfección, puso al piloto estadounidense en todo lo alto. Hay que arriesgar.

Pero… ¿y si fallaba?

Pues el béisbol se trata de eso. De intentar, como Brown en la novena entrada del choque del martes, tercero de esta candente Serie de Campeonato del Sur.

Y a nadie enfadó que sean pocas carreras, que destaquen los lanzadores. Los mánagers tuvieron mucho que ver en este desenlace que enloqueció a miles en toda la geografía campechana.

Primero, Lorenzo Bundy, piloto de los pingos, puso de su parte. Con el score 2-2, mandó al robo de tercera a Arístides Aquino, en jugada muy cerrada que fue retada por Brown, pero que quedó como robo. Dicen que en juegos apretados no debe intentarse eso.

Y luego vino el show de Brown. En turno estaban primero José Marmolejos, uno de los mejores refuerzos de los años recientes en México, y Julián Ornelas, uno de los mejores bateadores mexicanos actualmente.

El piloto hizo algo de locos: ordenó bases intencionales seguidas a los dos para llenar la casa sin un solo out.

Parecía una decisión increíblemente mal tomada, pero todo salió a pedir de boca. Se cerró el cuadro y primero Carlos Pérez bateó rodado a segunda para forzar en el plato a Aquino. Luego, el emergente José Rondón rodó para un milagroso dobleplay.

Piratas se imponen 5-2 sobre Diablos

El Estadio “Nelson Barrera Romellón” explotó. Y Brown, en ese momento, se convirtió en el gran ganador porque su decisión sirvió.

Bundy había hecho algo parecido en la serie de comodines ante los Leones en el Kukulcán. Llenó la casa pasándole cuatro malas de forma intencional a Yadir Drake y luego ponchó a Yangervis Solarte y Art Charles. El resto es historia.

Pues en la décima, otra vez Bundy se la jugó. Campeche puso corredor en segunda con uno fuera, con una base y un buen toque de bola.

Los scouts diablos revisaron: bateaba Connor Panas y luego Christian Ibarra, el noveno. Pues pasaron a Panas intencional, y Deolis Guerra enfrentó al que en teoría era el más débil de los artilleros campechanos.

Pero… Oh sorpresa: Ibarra la botó por el central y ganaron los Piratas.

Daren Brown fue el genio de la novena con la decisión increíble. Bundy no pudo brillar en la décima. En béisbol, dicen los que saben, cualquiera que tenga un bate puede hacer daño.

La guerra de estrategias en todo su esplendor. Eso de tocar la bola, robar bases, de dar bases intencionales en el momento cumbre, emocionó a los aficionados.

Serie de Campeonato LMB: Charros dominan a Sultanes en el Norte

Así ha estado encendida igual la Serie de Campeonato de la Zona Norte entre Charros de Jalisco y Sultanes de Monterrey.

Los Charros ganaron los primeros dos juegos haciendo un poco de todo. No tienen un trabuco como los regios, pero ha sacado el piloto Benjamín Gil muchas cosas del librito para ganar los primeros dos juegos.

Han sido pocas carreras también, en juegos tensos, con pasiones. Los lanzadores han destacado también.

En la batalla del Sur, ni Diablos ni Piratas pudieron batear en el “Alfredo Harp Helú” porque dominaron los serpentineros a la hora buena. Después de la escandalosa efectividad colectiva del rol regular, el béisbol bueno regresó.