Allen Córdova, la gran figura ofensiva del Juego 2 para los Diablos anoche, en turno al bate ante los Charros, su exequipo
Allen Córdova, la gran figura ofensiva del Juego 2 para los Diablos anoche, en turno al bate ante los Charros, su exequipo

Los duendes del béisbol abandonaron a los Charros, al menos en el arranque de la Serie del Rey.

Con una ofensiva de 19 imparables, y un pitcheo que, contra lo esperado, volvió a estar a la altura, los Diablos Rojos acribillaron a los Charros y los apalearon 12-1 en el Juego 2, asegurando, al menos, regresar al infierno si fuera necesario para definir la batalla por el campeonato de la Liga Mexicana.

Dicen que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo y la figura ofensiva del segundo triunfo escarlata en esta Serie del Rey fue un excharro. Allen Córdoba, el hombre más rápido de la temporada (robó en total 47 bases, 41 con los Charros antes de ser cambiado al México), se fue de 5-4, con un cuadrangular y cuatro carreras impulsadas.

No hay duda que ese podría resultar el gran cambio de esta temporada. Córdoba era infielder con Jalisco y con los Diablos llegó a cubrir una necesidad, defender el jardín central, ganándose la titularidad y el respeto.

Los Diablos están en la misma sintonía de cómo abrieron la final pasada, en la que barrieron a los Sultanes de Monterrey. Había dudas de cómo afrontarían los infernales esta Serie del Rey, tras la trabajosa Serie de Campeonato ante los Piratas de Campeche, y por la forma en que los Charros eliminaron a los favoritos Sultanes de Monterrey.

El panorama se invirtió totalmente. Aunque Benjamín Gil no se cansa de decir que su equipo juega mejor que todos, lo cierto es que estas derrotas debieron calar hondo, especialmente por la forma en que se dieron: de los Charros no se ha visto absolutamente nada de la magia que tuvieron para ganar las batallas previas (recuerde esa frase de Gil a Unión Laguna: “Qué bueno que no avanzaron ellos (los Algodoneros) porque no tenían chance contra Monterrey”.

El México no hizo mucho ante el abridor Zac Grontz (dos carreras en cuatro entradas) y el juego se mantuvo cerrado, 2-1, tras cinco rollos. Pero en el sexto comenzó la debacle del pitcheo charro, aceptando cuatro carreras, y todo fue peor en la séptima, con un rally de siete que convirtió en pachanga el encuentro. Y en la loma, el escuadrón rojo contó con una labor sólida de Justin Courtney, quien lanzó para cuatro hits y una carrera en cinco rollos. Los que siguieron en el cerrito entraron tumbando caña también: cuatro relevistas aislaron cuatro hits, con buen control, pues no regalaron pasaportes.

Con seis victorias seguidas en la Serie del Rey (cuatro ante los Sultanes en 2024), los pingos viajan a Jalisco con la intención, dice Lorenzo Bundy, “de terminar allá mismo”. Puede ser.— Gaspar Silveira

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