El novillero Samuel Navalón y la dura lucha por seguir con vida
El novillero Samuel Navalón y la dura lucha por seguir con vida

Amigos aficionados…

La verdad del toreo está en casa instante que se vive en el ruedo. Recordaba con unos aficionados hace poco la muerte de Paquirri, que ya lleva 41 años de haberse suscitado en Pozoblanco (26 de septiembre de 1986). El toro “Avispado” le infirió una cornada de la que no pudo volver Francisco Rivera.

Y se sigue contando esa historia llena de drama y sentimiento, especialmente por las imágenes en que se ve al de Zahara de los Atunes indicando a los médicos qué hacer ya que estaba en sus manos. Habremos visto ya cientos de veces partes de esos documentales que son testimonio de que la fiesta de los toros es verdad y que no habrá nunca nadie ni nada que le robe esa esencia.

El que se planta en la arena citando al burel, sea novillo, toro, becerro, está en riesgo. Le pasó al jovencito Samuel Navalón hace unos días en el coso de Algemesí, donde toreaba en un festival benéfico, sin cobrar un euro. Un astado de Carmen Arroyo al intentar poner un par de banderillas al quiebro le propinó una cornada en el cuello que fracturó el músculo esternocleidomastoideo, además de producirle fuertes dolores en la cadera, el brazo y los hombros. Se lee y es difícil de comprender cómo el Señor le está dando fuerza para seguir con vida. Ayer, Samuel estaba en terapia intensiva, intubado y sedado, en una extrema gravedad.

El toreo está sujeto a esos percances. Son, desde siempre, parte de la liturgia taurina. Que Samuel pueda volver de ese duro trance.— Gaspar Silveira

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