Dando continuidad a la leyenda de los jonroneros que han vestido el uniforme de los Yanquis, más en esta época de postemporada, le toca el turno a Roger Maris, quien se inició jugando en las Ligas Menores en 1953. Alcanzó las Grandes Ligas en 1957 con los Indios de Cleveland y fue negociado a los Atléticos de Kansas City durante la temporada de 1958. Finalizó su carrera con los Cardenales de San Luis en 1967.

Puede decirse que fue una carrera, en sus primeros años, sin sobresaltos.

Pero jugando para los Yanquis en 1961 se mete a la historia gracias a su bate: rompe el récord de 60 jonrones en una temporada que logró Babe Ruth en 1927 y que se mantuvo vigente durante 34 años.

Fue una proeza, una hazaña titánica, una lucha que fue más allá del deporte. Conforme se acercaba a este logro, eran mayores los obstáculos iniciados por los periodistas que vieron jugar a Ruth y eran amigos del “Bambino”. Los equipos contrarios le jugaban con todo dado que no querían pasar a la historia por haber recibido el jonrón número 61, que parecía un número maldito. Este logro fue un reto igual para el comisionado Ford Frick por haber dicho que Maris necesitaba romper el récord en 154 partidos, como hizo Ruth, y no en el esquema que MLB usaba entonces, el actual de 162 desafíos.

Además, todos querían que el récord, si se rompiera, sea por los jonrones de Mickey Mantle, el gran ídolo de la fanaticada yanqui.

Maris conectó su jonrón 61 el 1 de octubre de 1961, en el último juego de la campaña, contra Boston, para superar la mítica marca de Babe Ruth. Y comenzó un tormento más grande, con amenazas incluso de muerte.

Estadísticamente no hizo grandes números, según los expertos, pero la hazaña que logró fue grande, y se tardaron mucho en superarla, primero por Mark McGwire (1998), y luego por muchos más. La marca actual es de Barry Bonds, con 73 (2001), pero todos los que la han rebasado están señalados con asteriscos por uso de sustancias para mejorar el rendimiento.

Maris, humilde pelotero nacido en Kansas, fue parte del Juego de Estrellas de 1959 a 1962, y Jugador Más Valioso de la Americana en 1960 y 1961, con Guante de Oro ganado en el 60. Participó en siete Series Mundiales, cinco con los Yanquis.

Los Bombarderos le hicieron una placa en el Parque de los Monumentos en Yankee Stadium, pero los votantes para el Salón de la Fama nunca lo eligieron. Les pareció poca cosa, o una ofensa, ser el que rompió uno de los récords más emblemáticos de este juego. Mérida, octubre de 2025

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