El juez de plaza de la Mérida, Ulises Zapata León, al sacar el pañuelo oscuro en el sexto
El juez de plaza de la Mérida, Ulises Zapata León, al sacar el pañuelo oscuro en el sexto

Por Rafael J. Ramos Vázquez

Para alegría de los amantes de la fiesta brava, una nueva empresa tomó las riendas del coso de Reforma con el fin de organizar la temporada 25-26. Hay antecedentes que son gente seria con la mejor intención de conservar la afición taurina tan arraigada en Yucatán. La fanaticada les desea éxito en su andanza para bien de los seguidores de la muleta y espada.

En esa tesitura organizaron el primer festejo, mismo que se realizó un sábado por la noche, presentando un cartel compuesto por jóvenes figuras de la tauromaquia. La marquesina anunció a Sergio Flores, Diego San Román y al español Marco Pérez, un efebo de apenas 18 años. Los astados fueron proporcionados por la ganadería Begoña, un hato con tradición en el mundo taurino mexicano, portando los toros su divisa azul celeste y blanco. La dehesa está ubicada en el estado de Guanajuato.

Asistí al festejo. Había expectación por el cartel, los astados y cómo respondería la afición ante una corrida a las ocho de la noche.

Cuando sonaron los clarines, la asistencia era escasa, pero mejoró, sin ser la esperada por la empresa. Se abrió la puerta e hicieron el paseo los matadores con el hispano en medio por ser quien tiene la alternativa más reciente, con la cabeza descubierta y la montera en la mano por ser primera vez que torea en la plaza.

El redondel perfectamente iluminado, como si fuera de día, permitió disfrutar el espectáculo en toda su belleza. Los cinco primeros toros de Begoña fueron reses con peso, presencia, bravura y buena cornamenta. Cumplieron muy bien su papel para orgullo de su divisa.

Lamentablemente antes de salir el sexto burel una fuerte lluvia hizo que la mayoría de los asistentes nos retiráramos del coso sin ver lo que aconteció con el astado que cerró el festejo, enterándonos al día siguiente por los medios, que Marco Pérez “indultó” a “Feliz Aniversario”, nombre del toro que regresó vivo a los corrales.

¿Qué es indultar?

Es el reconocimiento máximo al toro, es la gracia que se le otorga por haber demostrado un excelente comportamiento en los tres tercios: varas, banderillas y muleta, sin excepción, además de bravura, trapío y una calidad excepcional durante la lidia, volviendo vivo al corral para devolvérselo al ganadero para que sirva de semental en la dehesa.

Los pasos para un indulto son: que lo solicite la inmensa mayoría del público (en este caso la asistencia era escasa) y no se puede determinar que es “inmensa mayoría”; que lo solicite el matador, que haya conformidad del ganadero, que lo apruebe y autorice el juez de plaza, máxima autoridad en el ruedo, y que el propio togado exhiba y ondee el pañuelo correspondiente, de color naranja, y que se haga el simulacro de la suerte suprema.

En el presente caso, según la crónica del Diario, el juez mostró y agitó un pañuelo de color oscuro, que significa castigo. Se usa para devolver al toro por tener un comportamiento impropio en la lidia, o por estar lesionado. El color negro nunca puede autorizar indulto, el toro debía morir en el ruedo. Así, con todo respeto de los conocedores, mi opinión es que “Feliz Aniversario” NO fue indultado, simplemente ante la complacencia del juez de plaza regresó vivo al corral, sin motivo fundado para que eso sucediera.

¿Qué pasó con don Ulises, el juez, que tiene fama de ser muy estricto en cuanto a la aplicación del reglamento? Bueno… al mejor cazador se le va la liebre. En este caso, a Ulises se le fue vivo el toro, pero no indultado. Mérida, noviembre de 2025

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