Finalizada la Serie Mundial disputada en Toronto y Los Ángeles, entre los Azulejos y los Dodgers, es de justicia hacer un reconocimiento a dos peloteros japoneses que fueron artífices de los angelinos para obtener el banderín en el reñido Clásico de Otoño que nos brindaron.
El béisbol de Japón siempre ha sido de nivel muy elevado, desde tiempos lejanos, y ahora quedó demostrado con sus peloteros, por su aporte deportivo y su humildad.
Valen mucho dentro y fuera del terreno de juego.
El primero, Shohei Ohtani. Es un talento especial, que lo mismo batea y pitchea, y lo hace muy bien. Nacido el 5 de junio de 1994 en Oshu, inició su carrera profesional con los Hokkaido Nippon-Ham Fighters de la NBP y a finales de 2017 fue vendido a los Angelinos de Los Ángeles de la MLB.
Fue electo Novato del Año de la Liga Americana en 2018. En 2019 y 2020 lo aquejaron las lesiones, y para 2021 fue nombrado Jugador Más Valioso de la Americana, lo que repitió en 2023.
En 2024 firmó su gran contrato con los Dodgers para mudarse a la Nacional, por diez años y 700 millones de dólares, que fue en su momento el contrato más grande de la historia del deporte profesional.
En su primer año con los Dodgers fue “MVP” con su monstruosa temporada de 50-50 en robos de base y jonrones, y también ganó la Serie Mundial. En este año, en menor grado, repitió sus hazañas bateando y corriendo, y subió a la loma varias veces.
En la Serie de Campeonato, Ohtani tiró un juegazo de tres hits en seis entradas y bateó tres jonrones en la misma noche ante Milwaukee. No cabe duda que es un fuera de serie. Y ahora que terminó la Serie Mundial con la coronación de los Dodgers, tenemos que reconocer a otro pelotero venido del imperio del Sol Naciente: su nombre es Yoshinubo Yamamoto, nombrado “MVP” del Clásico de Otoño por ser artífice desde la loma, ganando tres juegos, uno completo, otro de siete entradas y relevando en el decisivo, con el out final dominando al mexicano Alejandro Kirk con rodado para salvadora doble matanza.
Fue la cereza del pastel para esta gran actuación de Yamamoto.
No cabe duda: los Dodgers ganaron mucho con el talento deportivo de sus astros japoneses, y también muchos millones de dólares vendiendo playeras y derechos de televisión a los nipones. Buen negocio.
