Verdaderamente fue una Navidad diferente para Russell Acosta Silveira. La “Operación: Campeonato del mundo”, va más seria de lo que pudiera imaginarse.
El peleador de Kanasín y su equipo de trabajo pasaron Noche Buena y Navidad con intensa actividad en Jiquipilco, Estado de México, donde tienen su campamento de entrenamientos, de cara al sueño de llegar a disputar un título del mundo.
Desde hace dos semanas entrenan en esa comunidad mexiquense, alejados de todo lo que pueda ser distractor para Russell y el equipo, su entrenador Jesús Basto, su second Roberto Basto y los peleadores yucatecos Daniel Garrido y Fausto Fuentes. Los tres están en los carteles de la función que se realizará en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.
Por esa razón Russell, décimo peso mínimo de la OMB, está concentrado de tiempo completo. El 17 de enero se medirá con el colombiano Pedro Alarcón, un peligroso peleador que va con récord de 13-2, con diez nocauts. Russell tiene marca invicta de 15-0, pero el cafetero será un verdadero desafío para su sueño.
“Por eso estamos aquí, mentalizados en hacer una gran preparación”, dice Acosta Silveira, en una charla con el Diario, luego de su sesión de trabajo de Navidad, que no fue, para nada, una perita en dulce.
“No hay descanso. Hoy boxee… Hice sparring con el ‘Corso’ Flores”, comenta el kanasinero.
Jorge “Corso” Flores es un ascendente peleador mexicano, de guardia derecha y de peso gallo (dos divisiones arriba), que es conocido por su gran pegada. A Acosta le servirá mucho. Pero en general, todo lo que vive en Jiquipilco espera servir, de forma especial el trabajo mental. El sacrificio que se hace es grande, pero los objetivos, también.
“Sí. Esta fue una Navidad diferente porque no estuve con la familia, en casa, pero sé que todo esfuerzo tiene su recompensa y hay que entrenar fuerte para llegar hacia el objetivo que es ser campeón mundial”, se sincera, señalando que, cientos de kilómetros de distancia, en Yucatán, está “su todo”, refiriéndose “a la familia y la gente que siempre me motiva a dar lo mejor”.
En la jornada de Noche Buena sus ejercicios fueron los exigentes de todos los días, con un clima fuerte para los yucatecos (amaneciendo sobre 5 grados). Compartieron cena con un manjar que les preparó el “Zurdo” Garrido, quien además de boxeador es un notable estudiante de gastronomía.
“Fue algo relax”, dice Acosta. “Aquí el amigo ‘Zurdo’ Garrido nos preparó un cordon blue para comer. Luego, a descansar, porque hoy tenía sparring”.
Ni regalos, ni nada, solo abrazos sinceros de quienes están en el campamento y llamadas y mensajes a los seres queridos. “Es un sacrificio grande, pero merece la pena. La recompensa será grande”.— Gaspar Silveira


