Se armó una remambaramba en la Liga de Primera Fuerza Estatal debido a situaciones creadas por lo que es visto como inconsistencias del arbitraje, que dejan a segundo plano lo que se vive en el terreno de juego, donde la competencia deportiva se está poniendo cada vez más encendida.

Vamos… ni el frío está calentando tanto como la guerra de palabras por lo que hacen los silbantes, que han tenido titubeantes actuaciones, sin duda.

Aquí, para cortarla de tajo, se dirá que eso del arbitraje viene causando dolores de cabeza desde temporadas muy atrás, no es nuevo. La Liga de Primera Fuerza Estatal ha tenido un crecimiento exponencial que, lamentablemente, en algunos puntos ha sido superada. Y uno, es el papel de los oficiales.

No por malos o porque quieran perjudicar a alguien, sino que el nivel, casi en todos los equipos, es alto, y eso le gana al arbitraje, que sí requiere reforzarse y de manera urgente. Pero poner en tela de duda el actuar intencional o marcado sobre algún equipo en especial de los oficiales es bastante arriesgado.

Sucede, eso sí, porque ha pasado en toda la historia: cada quien habla como según le va en la fiesta. Ni se trata de defender, ni mucho menos de ofender o demeritar. Que se cometen errores y a veces grandes, eso ni qué.

Se puede decir que la culpa llega de todos lados. Uno, de que la Liga haya crecido tanto, con refuerzos carísimos que no siempre dan los resultados esperados, y a veces, una de las formas de querer enmendar los fracasos es culpar a alguien. Otra, de la desmedida presión de jugadores y cuerpo técnico, que se pasan insultando y a veces mentando madres dentro y fuera del terreno de juego, ofendiendo a los árbitros por todo, cuando no les marcan lo que quieren, tratando de engañar a los nazarenos, perdiendo tiempo descaradamente cada que se para el juego. Así como se culpa a los árbitros, se debe decir que los jugadores parecen seres intocables, o se sienten así. Y sí se tiene que decir: muchos de los silbantes abusan con su carácter también.

Si se ve en el arbitraje de Tercera División, o incluso los de Primera, por ejemplo, que son profesionales, igual comete muchos errores y ellos cobran salarios brutales por estar allá. Los errores hay en todos lados.

Pero bueno, de eso tendrá mucho trabajo en puerta el presidente de la Liga, junto con la delegación de árbitros. No se va a parar en seco el problema, pero habrá formas de remediarlo, con mayor capacitación, más exigencias para los silbantes y sus banderas. Eso, claro, tendrá su costo adicional porque la preparación cuesta.

Y como dijimos al principio, por los temas del arbitraje y la guerra que se ha armado, se deja de lado la intensa competencia. En la cancha, vaya que se está cerrando la pelea entre los Guerreros de Kanasín, que van en la punta con 38 unidades, y sus cercanos perseguidores, los Potros Homún y el Valladolid FC, que suman 35, pero con los equinos teniendo un partido menos. Atrasito están los Tiburones Sisal con 33 y los escualos se toparán con aguas de cenote este fin de semana visitando a Homún en el “Hipólito Tzab”, en un agarrón de pronóstico reservado.

Valladolid FC será anfitrión del Real Ermita, en duelo que estadísticamente se ve diferente, con los orientales bien plantados y la Pandilla, uno de los equipos señalados entre los que reciben “ayuda arbitral”, tratando de enmendar su pobre arranque de temporada (14).

El líder Kanasín (38) se irá a una dura visita a la Huerta del Estado, Oxkutzcab, donde le dará los honores un Bodka Júniors (23), que con toda y su lluvia de refuerzos, no ha dado el estirón.

Deportivo Dzan, séptimo con 29, les dará la bienvenida a los Gallos de Umán, quintos con 30, en otro que se espera sea buen agarrón, en el Campo Pick. El domingo, los Chivos del Aeropuerto (26) tendrán una buena oportunidad ante los Toritos de Buctzotz (11), jugando en casa, y el Isamar Temozón (5), colero, recibirá a los Mayas Maxcanú (17), esperando no tener alineaciones indebidas para que no le quiten puntos, en caso de ganar.

La pelea entre los ganadores, que está igual de interesante, la encabeza Gilberto Ariel Cura, de los Zapateros de Ticul, con 18 tantos, dos más que César Loría, de los Potros, y tres sobre Carlos “Chivo” Rosel, de Unión Dzemul.

Hay mucho por hablar de lo que pasa en las canchas. Los errores, de todos, no se acabarán.— Gaspar Silveira

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