A poco más de dos meses y medio para el inicio de la Copa del Mundo 2026, la FIFA acelera los trabajos para cumplir con los requisitos operativos en las 16 sedes.
Entre las disposiciones destaca su política de “clean site”, que obliga a remover u ocultar cualquier patrocinio visible en los estadios.
Los recintos aceptaron esta condición al firmar el contrato para ser sedes del evento, con el objetivo de proteger los derechos comerciales de marcas oficiales.
La medida implica intervenir fachadas, gradas y techos, donde suelen ubicarse logotipos de gran tamaño.
Uno de estos casos es el Estadio Banorte, que reabrirá el 28 de marzo con el partido amistoso entre México y Portugal.
El inmueble mantendrá su imagen comercial (la de un banco que le da su nuevo nombre al estadio) hasta finales de abril, antes de quedar bajo control de la FIFA, periodo en el que deberá ocultar la publicidad.
El reto se complica en estructuras elevadas, visibles desde tomas aéreas.
Según reportes, varios estadios de la NFL, en los Estados Unidos, aún no logran eliminar estos elementos.
El caso más complejo es el Mercedes-Benz, de Atlanta, cuya estructura impide retirar su emblema sin provocar daños, por lo que recibió una excepción.
Todos los recintos adoptarán nombres neutros.
