De acuerdo con cifras de Forbes, Shohei Ohtani encabeza la lista de los jugadores más ricos del béisbol.
El astro japonés de los Dodgers de Los Ángeles lidera el ranking publicado ayer por dicho medio, mientras la Major League Baseball inicia una nueva temporada impulsada por su crecimiento global, pero en medio de crecientes tensiones laborales.
Se proyecta que Ohtani ganará 127 millones de dólares en 2026, impulsado por ingresos extradeportivos sin precedentes de 125 millones de dólares, el total de patrocinios más alto jamás registrado para un deportista en activo desde Conor McGregor en 2021, según información de Forbes que replica ESPN.
Los ingresos fuera del terreno del japonés superan en más de seis veces el total combinado de los otros nueve jugadores de la lista, lo que confirma su incomparable atractivo global.
En conjunto, los 10 jugadores mejor pagados sumarán la cifra récord de 144 millones de dólares en ingresos extradeportivos, un 20 por ciento más que el año pasado y casi nueve veces más que hace cuatro años, lo que refleja el crecimiento acelerado del negocio alrededor del beisbol.
La clasificación también subraya el dominio de los equipos con mayor poder económico.
Cody Bellinger aparece en el segundo lugar con 56.5 millones de dólares con los Yanquis de Nueva York, mientras Bo Bichette se ubica en el sexto puesto con 42.4 millones de dólares tras unirse a los Mets de Nueva York.
Grandes carteras
Los seis jugadores mejor pagados pertenecen a los Dodgers, Yanquis o Mets.
Sin embargo, el aumento de los ingresos y los salarios llega en medio de crecientes tensiones entre propietarios y jugadores, ya que el actual convenio colectivo expira el 1 de diciembre, lo que podría derivar en negociaciones conflictivas.
“Si los propietarios están decididos a imponer un tope salarial y no aceptan otra cosa, creo que eventualmente sucederá, pero nos perderemos, al menos, una temporada completa de beisbol”, declaró a Forbes Michael Haupert.
Haupert añadió que los propietarios podrían buscar salarios mínimos más altos y mejores remuneraciones para las ligas menores a cambio de controles de costos que podrían reducir las ganancias de las grandes estrellas. Exjugadores han advertido que una huelga o un cierre patronal podría frenar el impulso del deporte, mientras que dirigentes sindicales consideran que un paro en 2027 incluso pondría en riesgo la participación de peloteros en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
