El golfista Tiger Woods se declaró ayer no culpable en el caso por conducir bajo los efectos de medicamentos en Florida, luego de que un informe policial revelara que llevaba pastillas para el dolor en el bolsillo y presentaba signos claros de deterioro tras el accidente ocurrido la semana pasada.
Según el reporte de la Oficina del Sheriff del condado de Martin, Woods tenía los ojos enrojecidos y vidriosos, pupilas dilatadas y movimientos lentos cuando fue entrevistado por los agentes. Además, reconoció haber tomado medicamentos recetados horas antes del incidente, que ocurrió cuando circulaba a alta velocidad por una zona residencial y su vehículo rozó otra camioneta antes de volcarse.
Los agentes encontraron dos pastillas blancas que fueron identificadas como hidrocodona, un opioide usado para tratar el dolor. Aunque aceptó una prueba de alcoholemia —que resultó negativa—, el golfista se negó a una prueba de orina, lo que derivó en su arresto. Fue liberado horas después bajo fianza y deberá comparecer en abril.
El informe también señala que Woods tuvo dificultades durante la prueba de sobriedad en el lugar. El propio jugador explicó que arrastra problemas físicos por múltiples cirugías de espalda y piernas, además de las graves lesiones sufridas en el accidente de auto de 2021.
Woods dijo a los agentes que miraba su teléfono y manipulaba la radio antes de rozar la camioneta que iba delante de él, señaló el informe.
El deportista de 50 años enfrenta cargos por conducir bajo los efectos con daños a la propiedad y por negarse a someterse a una prueba legal. Hasta ahora, ni su entorno ni el circuito profesional han emitido declaraciones tras el incidente. Woods anunció ayer mismo que se retirará temporalmente para recibir tratamiento y se perderá el Masters por segundo año consecutivo.
“Esto es necesario para que yo pueda priorizar mi bienestar y trabajar para lograr una recuperación duradera”, dijo.


