Rory McIlroy ha estado celebrando toda la semana en el Augusta National Center como el campeón defensor que es, y el jueves encontró algo más para saborear: un score de 67, 5 bajo par, su mejor inicio en el Masters en 15 años, para compartir el liderato con Sam Burns.

McIlroy se asentó tras un comienzo titubeante. Con la madera 3, llegó el green del hoyo 8, de par 5, para dejarse un birdie fácil, un golpe que le dio un poco más de libertad el resto del recorrido. Pero nada da más libertad que, por fin, lucir una chaqueta verde del Masters.

“Creo que ganar un Masters hace que sea más fácil ganar el segundo”, dijo McIlroy tras la jornada. “De verdad. Es difícil decirlo porque todavía hay golpes ahí fuera con los que te sientes un poco tenso, y simplemente tienes que plantarte y comprometerte a hacer un buen swing y no preocuparte realmente por dónde va”.

“Pero creo que para mí es más fácil hacer esos swings y no preocuparme por dónde va cuando sé que puedo ir al vestuario de campeones y ponerme mi chaqueta verde al final del día”, agregó.

Burns estuvo entre los que salieron temprano. Jugó los pares 5 con tres birdies y un eagle y terminó con su puntuación más baja en su quinta participación en el Masters. “Históricamente, la gente que tiene éxito aquí juega muy bien los pares 5, y hoy pudimos hacerlo. Así que es una buena receta en este campo”, comentó Burns.

El precioso cielo azul y un viento solo moderado para los estándares de Augusta daban aspecto de ser un día agradable para todos, salvo que los jugadores saben más. Si el pronóstico se mantiene, podría ser el primer Masters en 25 años sin presencia de lluvia. Eso significa greens firmes, un campo rápido y nervios a flor de piel.

“Creo que este podría ser el Masters más difícil que hemos jugado en un tiempo. Pueden hacer lo que quieran con el campo esta semana. Creo que antes de que termine la semana, esto se va a poner muy, muy duro por aquí”, indicó Shane Lowry tras un cierre con tarjeta de 70 en la ronda inicial.

Scottie Scheffler, el número uno del mundo que intenta conquistar su tercer Masters en cinco años, estuvo entre los que salieron tarde. Pero pronto lanzó un aviso.

Scheffler embocó un putt de 18 pies en el par 5 del hoyo 2, y luego pegó un driver en el hoyo 3, de 350 yardas, que rodó por la pendiente y subió hasta el green, dejándole un birdie de dos putts desde unos 35 pies. Estaba tres golpes bajo par tras tres hoyos, y luego completó los primeros nueve con todos pares sin encontrar demasiado estrés en ningún momento.

Patrick Reed, campeón del Masters 2018 y doble ganador en el circuito europeo este año, estaba con 69 junto a Jason Day y Kurt Kitayama. Reed estuvo en lo alto de la clasificación durante gran parte del día gracias a dos águilas en los primeros nueve que lo llevaron a salir con 31. Pero perdió un golpe en el 10 y luego quedó desconcertado por lo que pensó que era un tiro ideal con su segundo golpe al par 5 del 15. Tal es la firmeza de los greens que su bola botó con fuerza al fondo del green, bajó por la pendiente y no dejó de rodar hasta caer en el estanque del hoyo 16. “¿Agua?”, preguntó Reed a su caddie mientras miraba hacia el green. “Cayó en el green”.— AP

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