Los Leones de Yucatán esperan que el break de ayer les permita ajustar el chip luego del mal arranque.

Perder en un inicio de temporada puede verse normal, no como algo que asuste. Tal vez lo incómodo para los melenudos sea haber sido barridos en casa, y eso querrán dejar atrás desde este martes, cuando reciban a los bicampeones Diablos Rojos del México.

Las batallas Diablos-Leones se han convertido en clásicos en la Zona Sur en los años recientes, con las victorias melenudas en postemporada, aunque en las dos campañas recientes los pingos han impuesto condiciones: Yucatán fuera pronto; el México, coronándose.

El equipo de casa entra a esta serie con récord de 0-3, barrido por los Bravos de León, y el México, con 2-1, tras ganar una muy polémica serie a los Piratas de Campeche en la capital.

Los reyes de la selva han dejado esbozos de béisbol interesante, pero les ha faltado ese punto clave. Ante León batearon poco, sin duda (son últimos en porcentaje colectivo, .182), y todos en la cueva confían en que despierten los toleteros, que ese béisbol pequeño del que habla el mánager Sergio Omar Gastélum pueda cristalizarse. Para hacerlo, primero tendrán que comenzar a tomar base con más regularidad.

Igual, que sus lanzadores no se desestabilicen en el punto crítico. El piloto Gastélum entregará la pelota al estadounidense Jared Wetherbee, de alguna experiencia en MLB con Filadelfia.

A medio juego, los Leones retirarán a José Vargas el número 45 que usó en su brillante trayectoria como lanzador. El dominicano fue héroe de la tercera estrella ganada por las fieras, en 2006.— Gaspar Silveira Malaver

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