El nombre de Mario Cota Peña dice mucho para el béisbol yucateco.

Llegó para jugar con los Leones de Yucatán finalizando la década de 1960, se quedó a vivir, jugó en la Península, hizo familia, fue presidente de la Liga Yucatán y sus últimos esfuerzos para con el béisbol fueron enfocados en dirigir la escuelita del circuito infantil.

“Su vida fue el béisbol hasta el último suspiro”, recordaba su hija Gilda Cota Vera, cuyos esfuerzos fueron acompañados en muchos de los caminos hacia la medalla de plata de los Juegos Paralímpicos de París 2024.

La medallista Gilda Cota Vera (Centro), acompañada de sus padres Mario Cota Peña (a la derecha) y Gilda Vera Serrano (a la izquierda). Foto de Cortesía.

Así fue recordado este martes, al fallecer en Mérida, a los 77 años de edad. Una caída sufrida meses atrás, con otras complicaciones, acabaron con la vida del que fuera serpentinero profesional.

Quién era Mario Cota Peña

Foto de Archivo de Mario Cota Peña

Nacido el 16 de septiembre de 1949, La Paz, Baja California Sur, Cota Peña llegó cargado de ilusiones beisboleras a Yucatán en 1969, como promesa del pitcheo. Hizo la pretemporada con los Leones en 1970 y en otros años.

Luego lanzó en ligas de la Península, en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, ganándose un lugar entre los refuerzos sobresalientes de la época.

Se casó con Gilda Vera Serrano, con quien tuvo cinco hijos: Maribel, Rocío, Manuel, Gilda y Luis.

Fue entrenador de decenas de equipos infatiles, juveniles y semiprofesionales, de selecciones estatales ganadoras de medallas y campeonatos peninsulares y nacionales, y luego fue dos veces presidente de la Liga Yucatán, que, en el último tramo de su vida, fue como su segunda casa: directivo, socio, entrenador, y efectuaba el rol de director de la escuelita cuando le sobrevino el accidente que le apartó de los diamantes.

“Hoy despedimos a una persona que formó parte de nuestra gran familia beisbolera, dejando recuerdos, amistad y momentos que permanecerán en el corazón de quienes tuvimos la oportunidad de conocerlo”, destacó la Liga Yucatán en una nota de condolencia colocada en su muro de Facebook.

Cuando su hija menor, Gilda, apareció en escena en su trayectoria como deportista paralímpica, Mario Cota estuvo como eje central de sus movimientos: manejando la camioneta en que se transportaba, empujando la silla de ruedas, ayudando en las terapias.

“Fue un sol para mí. Lo mejor que me pudo pasar fue tenerlo como padre”, dijo la subcampeona olímpica y poseedora de la marca mundial en impulso de bala.
Será velado en el Complejo Funerario La Piedad e incinerado.

Deja un comentario