Álvaro Serrano, en su salida en hombros ayer de Las Ventas de Madrid
Álvaro Serrano, en su salida en hombros ayer de Las Ventas de Madrid

Llegó la primera novillada de la Feria de San Isidro, levantó gran expectación con 20,371 espectadores y Álvaro Serrano llevó consigo la llave para abrir la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas.

Serrano cortó una oreja en cada ejemplar, que pudieron ser más, de un buen lote de Montealto, ganadería cuyos astados tuvieron juego y posibilidades.

Fue una intensa tarde del novillero madrileño, reafirmando sus buenas formas y sus ganas de ser torero que ya mostró el pasado 1 de mayo, cuando no tuvo fortuna. Pero no fue fácil su primer novillo, tercero de la tarde, encastado y con mucho que torear. Estuvo muy firme y asentado, ligando muletazos de mano baja y trazo largo y poderoso. Tras una gran estocada, paseó la primera oreja.

De mucha más importancia fue la labor al sexto, y también la embestida del novillo ayudó, con más profundidad y clase. Lo inició por ayudados por alto antes de cuajarlo por ambos pitones con tandas que llegaron mucho a los tendidos. Volvió a rugir Madrid. Rotunda tarde y gran dimensión, de torero cuajado. Tras otra estocada y un golpe de descabello, paseó con mucha fuerza otra oreja, con la que abría la Puerta Grande. Tomás Bastos y Martín Morilla fueron silenciados.

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