Amigos aficionados…
Cada que llega mayo, y con este mes la Feria de San Isidro, los mexicanos esperamos ver que toreen compatriotas en la Plaza de Las Ventas de Madrid, expectantes, porque vaya que se hace difícil, no imposible, ver a un torero nuestro triunfar en la capital mundial de la tauromaquia.
Recordaba una mañana de 2022 cuando, caminando por la Puerta del Sol, nos topamos con alguien que, contaba, “solo hice realidad mi sueño de torero”. Era el maestro de maestros del toreo Eloy Cavazos.
Ese sueño del que hablaba fue abrir la Puerta Grande de Las Ventas. A la semana de esa charla, el toreo universal le rindió homenaje porque, justo en ese 2022, se cumplían cincuenta años de la última vez que un mexicano triunfó rotundamente en San Isidro cortando al menos dos orejas (al toro “Azulejo”, de Amelia Pérez Tabernero).
Esa vez, regresando de San Lorenzo del Escorial, platicamos sobre el homenaje que, días después, le realizaron al cumplirse cinco décadas de su salida en hombros. Dos veces lo hizo (21 de mayo de 1971 y 27 de mayo de 1972), y esa tarde, entre paisanos que con nuestro acento yucateco y norteño, hicimos que otros que pasaban junto dijeran: “estos dos son mexicanos”, confesó: “Lo afortunado de venir una vez, cortar dos orejas, salir en hombros, y luego, regresar al año siguiente, y repetirlo”.
“¿Sabe por qué pasó eso?”, nos preguntó, antes de responder él mismo: “Porque lo soñé desde niño: triunfar como torero, triunfar en México, y venir hasta aquí para triunfar también”.
También, con el torero, triunfó la persona, porque, pasadas las décadas, sigue siendo recordado como el “torero de puerta grande”.
Viene, desde el martes próximo, la “semana de México” en Las Ventas: abre el novillero Emiliano Osornio; el miércoles torea Isaac Fonseca y el jueves confirma Bruno Aloi.
El maestro Eloy ha dicho que nada le gustaría más que ver a un paisano irse en hombros por esa Puerta Grande que pesa. No es el único (Curro Rivera también lo hizo dos veces, antes que Cavazos). La fecha del de Guadalupe, Nuevo León, pesa, porque fue la última. Como aficionados, pensamos igual que él.


