Ronnie Williams, abridor de los Leones de Yucatán, realiza un lanzamiento en la primera entrada, ayer
Ronnie Williams, abridor de los Leones de Yucatán, realiza un lanzamiento en la primera entrada, ayer

Como dice el aficionado Hernán Evia Góngora, sin ser triunfalismos por una victoria, los Leones se vieron mucho mejor ayer.

Los melenudos pusieron fin a una cadena de 11 derrotas en casa, al superar anoche 5-1 a los Olmecas de Tabasco en el Kukulcán.

Desde que derrotaron al Águila de Veracruz el domingo 26 de abril no ganaban en la cueva.

Dos cosas clave para los Leones: el pitcheo de Ronnie Williams, que está en la rotación, pero tuvo aperturas tipo “día de bullpen” y trabajaba tres, cuatro entradas. Anoche lanzó cinco y con solidez, con pelota de cuatro hits, una carrera, dos bases y seis ponches. Los relevistas cumplieron su misión: dos imparables y listo.

La ofensiva no apantalló, pero fue suficiente.

¿La razón? Batearon con oportunidad: seis hits y cinco carreras producidas.

Henry Ramos produjo dos con sencillo en el acto inicial, Erik González, movido ahora a noveno, impulsó dos, con sencillo y flay de sacrificio, y la otra la mandó al plato Eric Filia, su primera como león. Esa puede ser clave, de acuerdo con el concepto de juego del piloto Hensley Meulens: no dejar de batear. Las carreras llegarán.

Todavía en el sótano de la Zona Sur, los Leones recibirán mañana a los Diablos Rojos del México, que vienen ardidos tras la barrida en su primera visita del año a la cueva melenuda.— Gaspar Silveira Malaver

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