Tu pitcheo podrá aceptar solamente dos carreras y servir 14 chocolates, pero si tu ofensiva batea apenas cuatro hits, va a ser imposible que ganes.
Los números, siempre fríos, convierten en difíciles de digerir las derrotas, como la de anoche para los Leones, que volvieron a quedarse sin bateo y perdieron 2-1, en el primer partido de la serie ante los campeones Diablos Rojos del México.
Y francamente, los pingos no necesitaron de mucho para ganar y cortar su racha de tres derrotas en el Kukulcán. El único parpadeo que tuvo en la noche Yoaner Negrín les sirvió para ganar.
Robinson Canó, tan eterno jugando béisbol como el “Asere” lanzando con solidez, prendió una pelota “altita” que le envió el de La Habana para mandarla tras la verja, con uno en base en la tercera entrada. Fue todo.
Negrín no lanzó una joya, pero nadie merece perder un juego así: cinco entradas, seis hits, dos bases y siete ponches. Los relevistas aceptaron tres imparables para un total de nueve. Pero dejar en dos carreras a los Diablos no es poca cosa.
Así, se está volviendo muy poco lo que se ve en el ataque de los Leones. Ayer debutó Símon Muzziotti, jardinero venezolano y se fue de 4-0, fallando un toque clave. Jugadores como Jordan Díaz igual siguen dejando qué desear, y para colmo de males, Érik González se golpeó con un foul y tuvo que abandonar el partido.
Los Leones hicieron su carrera en el acto inicial, impulsada con hit de fuerza de Yadir Drake.
Parecía que iba a dar más, pero, con corredores en primera y segunda sin out, Muzziotti tocó mal y forzaron a un corredor en tercera y luego Addison Russell bateó rodado para doble matanza. En apenas tres pitcheos se diluyó el rally.
En el resto del juego, ocho actos, se vio a unos Leones totalmente peleados con los batazos a tierra de nadie.
No sabemos si el clima, la mala racha o los precios de los boletos, pero anoche se vio raro un juego ante Diablos con poca asistencia en el Kukulcán. El boxscore dice 7,576, que son pocos para una serie de este pedigrí.
Hoy, Brandon Brennan subirá a la loma por las fieras, tratando de hacer algo para comenzar la remontada. Bueno, depende de los bateadores también.— Gaspar Silveira Malaver
