El mexicano Isaac Fonseca y Jarocho saludaron meritorias ovaciones ante una nada fácil corrida de Pedraza de Yeltes, en una accidentada tarde en la Plaza de Las Ventas de Madrid.
Fonseca consiguió lo mejor con el abreplaza, un colorado ojo de perdiz que espantaba con su corpulencia y sus 671 kilos.
A base de mucho tesón y ganas, ante un toro nada fácil y cuando la faena llegaba a su fin, consiguió una muy buena serie, ligada y de mano baja, que llegó al tendido. Tras una gran estocada, saludó ovación.


Con el cuarto todo fue querer, de nuevo. Le arrolló en el inicio, sin consecuencias, y seguido le ligó una buena tanda rodilla en tierra en redondo. Luego todo fue a menos ante una embestida deslucida, y al tirarse a matar, fue volteado otra vez, quedando a merced del toro. Por fortuna, un quite providencial del subalterno Ruiz Bonilla le salvó de milagro, jalando al toro con el movimiento del capote.
Muy bravo fue el tercero, primero del lote de Jarocho. Empujó con los riñones en el caballo en dos buenas varas. En la muleta, se entregó Jarocho ante una embestida muy exigente que tenía mucho que torear.
Por el izquierdo, consiguió lo mejor cuando se entendió con el toro con varios naturales de cartel. Saludó, aunque la espada no quedó arriba. El sexto tuvo más clase, pero le faltó poder. Lo mejor también llegó al natural, con grandes muletazos, de mucho gusto y personalidad en los que rugió Madrid, pero no estuvo fino con la espada. José Fernando Molina fue silenciado en su lote. Entraron al festejo 19,058 espectadores.
