Las iglesias católicas de Yucatán vivirán una intensa temporada de celebraciones durante junio y julio, meses en los que miles de niños recibirán por primera vez el cuerpo de Cristo en el sacramento de la primera comunión.
Se estima que los menores que participarán en estas ceremonias tienen unos 12 años de edad, etapa en la que generalmente concluyen la primaria.



El padre Edilberto Jacob López Chan, coordinador de la Dimensión Diocesana para la Nueva Evangelización y Catequesis (Didinec), informó que este año entre 10,500 y 11,000 niños realizarán su primera comunión en las distintas parroquias de Yucatán.
El sacerdote explicó que las primeras comuniones no necesariamente deben celebrarse únicamente durante esta temporada, sino en las fechas que determine cada párroco.
“Las primeras comuniones pueden realizarse durante lo que resta del tiempo de Pascua, así como en junio y julio, meses que además coinciden con el final del ciclo escolar en muchos casos. Sin embargo, cada sacerdote organiza las celebraciones de acuerdo con la realidad de su parroquia y pueden efectuarse en otras épocas del año”, indicó.
Asimismo, subrayó que todos los sacramentos de iniciación cristiana, entre ellos la primera comunión, deben celebrarse dentro de la comunidad parroquial y no como ceremonias privadas.
“No son sacramentos de la celebración privada”, puntualizó.
Formación y tradición
La primera comunión forma parte de los sacramentos de iniciación cristiana junto con el bautismo y la confirmación.
El padre López Chan recordó que en los primeros siglos del cristianismo, los adultos que deseaban integrarse a la Iglesia atravesaban un proceso de formación prolongado conocido como catecumenado. Al concluirlo, recibían en una misma celebración el bautismo, la primera comunión y la confirmación.
Con el paso de los siglos y al convertirse el cristianismo en una práctica mayoritaria, los padres comenzaron a solicitar los sacramentos para sus hijos desde temprana edad. De esta manera surgió el bautismo infantil y posteriormente la preparación de los menores para recibir la Eucaristía.
El sacerdote señaló que esta práctica se mantiene desde hace siglos dentro de la Iglesia Católica.
“Cuando celebran la primera comunión, una persona recibe el cuerpo de Cristo. Es el primer momento en que el cristiano come el mismísimo cuerpo del Señor Jesucristo. Es el momento en que el alma de la persona se une en íntima unidad real con Jesucristo”, expresó.
Añadió que se trata de uno de los encuentros espirituales más significativos para un creyente.
“Es un encuentro tremendamente importante y significativo para el cristiano. Aunque la persona sabe que es la primera vez, la comunión continuará cada domingo y cada vez que asista a misa. Es una unión constante con Cristo”, comentó.
Su importancia
El coordinador de Didinec señaló que durante las ceremonias suele pedir a los niños que oren para perseverar en la comunión durante toda su vida.
“Les digo a los niños que pidan a Jesús la gracia de permanecer siempre cerca de Él y de continuar comulgando hasta el último momento de sus vidas”, indicó.
El sacerdote lamentó que muchos creyentes abandonen posteriormente la práctica de la comunión debido a distintos estilos de vida o al alejamiento de la fe.
También recordó que antes de recibir la Eucaristía es necesario contar con una adecuada preparación espiritual.
“Se debe tener un corazón disponible para recibir al Señor. Eso significa arrepentirse de los pecados y pedir perdón mediante el sacramento de la confesión”.
Catequesis
En la Arquidiócesis de Yucatán se procura ofrecer una formación sólida para que los niños conozcan e interioricen la fe cristiana.
Para ello, explicó, se mantiene un periodo prolongado de catequesis previo a la recepción del sacramento.
“Se necesita tiempo para formar en la fe a las personas y no verlo únicamente como un trámite”, reiteró.
La primera comunión es parte de los tres sacramentos iniciales de la vida cristiana: bautismo, Eucaristía y confirmación, orden que la Arquidiócesis de Yucatán mantiene pastoralmente.
Después de recibir estos sacramentos, se espera que los fieles continúen participando activamente en la vida parroquial mediante grupos juveniles, apostolados y otras actividades de formación cristiana.
Finalmente, el sacerdote destacó que la participación de más de 10 mil niños en las primeras comuniones representa una señal positiva para la Iglesia. “Es algo muy importante porque demuestra que muchos padres continúan dando pasos en la formación cristiana de sus hijos”, concluyó.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
