Vecinos de Celestún solicitaron la ampliación de la carretera Celestún-Kinchil, donde hace unos días ocurrió un accidente que dejó pérdidas humanas.
Los habitantes del puerto acudieron al Congreso del Estado para manifestarse de manera pacífica, inconformes con la respuesta que, según señalaron, les dio el gobernador Joaquín Díaz Mena respecto a su petición de ampliar la vía.
Inconformes con propuesta del gobierno del Estado
De acuerdo con los manifestantes, la propuesta del gobierno estatal consiste únicamente en la reparación de 10 kilómetros de la carretera.
Los pobladores rechazaron el ofrecimiento al considerar que no resuelve el problema de seguridad vial en la zona.
También insistieron en que la carretera requiere una ampliación integral, al señalar que el tránsito constante y las condiciones de la vía representan un riesgo para quienes la utilizan diariamente.
Más de 50 habitantes de Celestún acudieron para realizar la petición. Durante la manifestación pacífica, los pobladores calificaron la vía de “la carretera de la muerte” debido a los constantes accidentes que ocurren en ese tramo.
Cinco muertos en tragedia en la Mérida-Celestún
Entre los manifestantes se encontraba Andrés Marín, vecino del puerto, quien señaló que “la gota que derramó el vaso” fue el último accidente registrado, en el que cinco personas perdieron la vida, incluyendo una niña.
Los inconformes indicaron que las protestas se realizaron de manera simultánea en distintos puntos: en el Palacio de Gobierno, el Congreso del Estado y en Celestún.
Habitantes cerraron la entrada principal al puerto como medida de presión para exigir una solución definitiva al problema vial.
Asimismo, señalaron que durante décadas distintos gobiernos han utilizado esa vía como una promesa incumplida.
“Ya estamos cansados de los mismos remedios, cada elección vienen a prometer ampliación, reparación o una carretera nueva y nunca cumplen, queremos una ampliación completa porque la carretera ya no soporta el tránsito y sigue cobrando vidas”, expresó el vecino.
Piden una solución de fondo
Los manifestantes expresaron su inconformidad con la respuesta anunciada por el gobierno, al considerar que no resuelve el problema de fondo y únicamente sirve para decir que “ya se atendió la demanda”.
Además, señalaron que la carretera ya es insuficiente para la cantidad de vehículos que circulan diariamente y aseguraron que los accidentes son constantes, al grado de que, según dijeron, ocurren al menos tres por semana.
Más de 100 muertos en la carretera a Celestún
Otro inconforme, Harlin Chay, comentó que esta manifestación empezó ante la necesidad de una vía segura, pues aseguró que en un tiempo de 25-30 años han muerto más de 100 personas en esta vía, la única que lleva a este puerto y que, sin embargo, nunca se le invierten recursos para modernizarla a pesar de su importancia.
En el Palacio fueron atendidos por un subsecretario, pero lo único que les dijeron es que “se van a tomar cartas en el asunto”.
El habitante comentó que lo que la gente quiere es que toda la carretera sea intervenida y ampliada, no únicamente una parte.
El alcalde de Celestún, Germán Cauich Pinto, señaló que él mismo ha sido víctima de las condiciones de esa carretera, pues aseguró que ha perdido familiares en accidentes ocurridos ahí.
El edil respaldó la decisión de los habitantes de cerrar calles, pero informó que mañana sostendrá una reunión en el Palacio de Gobierno para conocer la respuesta de las autoridades ante esta situación.
Tras las declaraciones del alcalde, los manifestantes comenzaron a dispersarse.
Carretera / Deterioro
Habitantes piden una solución a las condiciones en que hoy está la vía Celestún-Kinchil.
Puntos de protesta
Una manifestación comenzó en la carretera a Celestún, pero después un grupo de habitantes se trasladó a Mérida para plantarse frente al Palacio de Gobierno.
“No hacen nada”
“El pueblo turístico está creciendo. Con turistas viajando, la carretera es peligrosa. Pasan y pasan autoridades y dicen que van a mejorar la carretera, pero no hacen nada”, comentó Harlin Chay, uno de los inconformes. — Ilse Noh Canché / Gabriel Chan Uicab
