A lo largo de la historia de las Copas del Mundo, varios adolescentes han dejado huella. Pelé conquistó el título con Brasil en Suecia 1958 a los 17 años, mientras que jugadores como Kylian Mbappé y Michael Owen también brillaron en sus primeras experiencias mundialistas.
Para la edición de 2026, la FIFA registró a 22 futbolistas adolescentes entre las 48 selecciones participantes.
Gilberto Mora encabeza esa generación emergente. El mediocampista mexicano, de 17 años, es el jugador más joven del torneo y podría convertirse en el más precoz en disputar un Mundial.
El elemento de los Xolos de Tijuana fue campeón de la Copa Oro 2025 con el Tri y ya estableció marcas de precocidad tanto en la Liga MX como con su selección. Su desempeño ha despertado el interés de clubes europeos.

Otro nombre a seguir es Yan Diomande.
El extremo marfileño, de 19 años, llamó la atención en el Leipzig alemán después de iniciar su formación en Estados Unidos. Además, ya sumó experiencia internacional con Costa de Marfil y participó hace unos meses en la Copa Africana.
Brasil contará con Endrick, centro delantero de 19 años que destacó con Palmeiras antes de incorporarse al Real Madrid. Tras una cesión con el Lyon francés, recuperó protagonismo y recibió la confianza del técnico Carlo Ancelotti para integrar la lista mundialista.
Senegal apostará por Ibrahim Mbaye, atacante de 18 años formado en la cantera del París Saint-Germain. Debutó a temprana edad y acumuló minutos tanto en la liga francesa como en la Liga de Campeones.
Por su parte, Ecuador tendrá en Kendry Páez a una de sus principales promesas.
El mediocampista ofensivo, de 19 años, ya es habitual con la selección absoluta. Tras ser adquirido por el Chelsea, continuó su desarrollo mediante préstamos en Francia y Argentina.
Junto a ellos también aparecen jóvenes consolidados como Lamine Yamal y Pau Cubarsí (España), Lennart Karl (Alemania), Warren Zaire-Emery y Desiré Doué (Francia), Arda Guler (Turquía), Nico O’Reilly (Inglaterra) y Nico Paz (Argentina), quienes buscarán confirmar su crecimiento.— AP
