Los Leones entraron a la serie con Durango después de ganar dos juegos ante Aguascalientes, ambos en el último turno, pareciendo estar con otro chip. E iban con sus tres mejores abridores para enfrentarse al Caliente.

Pero…

Muchísimos peros podrían surgir en el anecdotario de una serie para el olvido, de espectáculo triste. Durango sacó las escobas en el Kukulcán, ganando el tercero de la serie 9-1, exhibiendo una pobre versión de aquel equipo que, hasta antes de la odisea Kanasín-24, era todo orgullo, triunfo deportivo, éxito de taquilla, todo para hacer un tándem equipo-afición, que hoy día se ha roto, y eso duele: los Leones están dando un espectáculo peor que pobre, y los espectadores ya lo están resintiendo. ¿Prueba? Récord de 17-33, siendo el peor equipo de la Liga Mexicana, y en el diamante lo reflejan: el equipo se ve muerto, apático, sin ambiciones.

El domingo, Brandon Brennan, como Yoanner Negrín la víspera, colgó tres argollas, pero el gas se le acabó en la cuarta y fue el acabose. Pero no es tanto que el abridor haya estado mal. Distinto sería si los compañeros hicieran su parte a la ofensiva, pero se han cansado de fallar en los turnos importantes. En el fin de semana, llenaron la casa las veces que quisieron, y fallaron tanto como pudieron. Así, imposible.

Lo de anoche fue muy triste. Pálido el pitcheo, ante un equipo de buenos bateadores. Y, se sabe, aquí en el Kukulcán, los serpentieros rivales disfrutan. Defendiendo, tuvieron otra vez patinadas bárbaras, infantiles. Eso enfadó a los aficionados. El remache: jonrón de dos carreras de Leonel Valera en la novena que dejó en paliza el score.

¿Qué fue peor? Que Odrisamer Despaigne, un fiasco vestido de león dos años atrás, les colgó seis argollas con la mano en la cintura.

La cara mostrada luego de lo de Aguascalientes cambió brutalmente. Y se comprobó, como se ha dicho muchas veces este año, que hay peloteros que sobradamente no están para jugar a este nivel y deben ser dados de baja.

Se van a su gira por el Norte (martes juegan en Laredo) cada vez más lejos de ese sexto sitio que da boleto al playoff, a siete juegos de los Conspiradores. Pero quizá más, o eso imaginamos, dolidos por lo que se ve: los aficionados los abuchearon feo anoche. Como profesionales, eso debe ser más fuerte que la derrota deportiva.— Gaspar Silveira Malaver

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