No es nada nuevo: justo cuando parecen haberse encarrilado, los Leones de Yucatán se salen de la vía.
Los melenudos fueron aplastados por un mazazo de tres carreras cuando apenas había un out en el pizarrón y no pudieron levantarse ante unos Tigres de Quintana Roo que les dieron una lección en todo.
Los bengalíes se afianzaron en la sexta plaza de la Zona Sur con su octava victoria en los últimos diez partidos, venciendo 6-4 a los melenudos en el primer partido de una doble cartelera en el Parque Kukulcán.
Lo triste es que los Leones entraron a este partido después de su mejor semana desde el arranque de temporada. Pero parecieron dejar el béisbol en los vestidores de la Zona Norte, donde ganaron cuatro de seis partidos, bateando, pitcheando, defendiendo y como que más animados en todo.
Los Tigres los aplacaron. En la primera entrada, después de que el abridor Jared Wheterbee ponchó al primer bateador, toleró un sencillo, siguió un balk y otro sencillo para la primera carrera. Y llegó Kennys Vargas con jonrón por el prado derecho, protestado por los Leones, pero sin una toma clara para revertir la decisión. No se aprecia si es jonrón o foul. Les salió baratísimo a los de casa: los Tigres llenaron la jaula, pero no anotaron.
Y cuando tomaron turno en el cierre, fueron los Leones los que llenaron el lunetario, pero no anotaron. Y luego, rodados inofensivos a cada rato, en acciones que, como en otras noches, parecían out por regla. Contrario los Tigres, que peleaban para llegar a primera, barriéndose incluso.
Con el score 4-0, Yucatán hizo dos en la quinta, pero pudieron ser más. En el cierre, vinieron dos más de los Tigres, y respondió Yucatán con un par más. Pero no les dio para el empate.
Con este resultado, los Leones se hundieron más en el sótano, colocándose a siete juegos y medio de los Tigres, sextos de la Zona Sur.
Esto se pone cada vez más difícil para los Leones.
Ronnie Williams ayuda a los Leones a dividir honores
Ronnie Williams les devolvió el color al semblante de los Leones de Yucatán.
Si algo parejo han tenido los Leones en esta temporada que está siendo históricamente negativa es que son reyes de la inconsistencia. Anoche quedó demostrado: un primer juego de inicio para el olvido y una derrota más. Y luego, un segundo partido jugado por nota y una victoria que sirve mucho, a pesar de los pesares.
Los Leones se soltaron la melena y vencieron 9-0 a los Tigres de Quintana Roo, dividiendo honores en una larga doble cartelera en el Parque Kukulcán, que mostró a unos bengalíes sólidos y a unos melenudos entre contrastes.
El primero lo ganaron los Tigres 6-4, aprovechando un madruguete al abridor Jered Wetherbee, con tres carreras luego de solamente un out. De eso no pudieron levantarse. La novena bengalí es sexta en la tabla, con seis juegos y medio de ventaja sobre los yucatecos, sotaneros del Sur.
Y, contrastante totalmente, lo vivido en el segundo partido para el equipo de casa.
Ronnie Williams fue la luz de los Leones. El estadounidense, todo un show cuando sube a la loma, lanzó para dos hits y cuatro ponches en seis actos, de lo mejor que han tenido los melenudos en pitcheo este año. Su efectividad bajó a 2.82, aunque su récord quedó en apenas 3-2.
Los Leones, además, en este partido destacaron a la ofensiva. Mientras en el primero se fueron de 10-3 con corredores en posición de anotar, en el que cerró jornada lo hicieron de 8-4.
Y atacaron desde temprano, con cuatro carreras en el acto inicial, y, con el score 5-0, arremetieron con otro racimo de cuatro en la sexta, en la que Henry Ramos limpió la casa llena con doblete.
Ramos fue el mejor artillero, al irse de 4-3, con cuatro impulsadas. Alfonso Rivas y Juan Uriarte batearon a par de hits y Norberto Obeso se fue con dos impulsadas.
El miércoles no habrá béisbol. Por el juego de México en el Mundial fue que se jugó doble partido el martes. El choque de fieras se cierra el jueves, a las 7:30 de la noche.









