A los aficionados les gustaría ver a los Leones de Yucatán como la noche del viernes. Si no siempre, sí con frecuencia.

No precisamente porque hayan ganado, sino por todo lo que rodeó al primer juego de la serie ante los Tigres de Quintana Roo.

Los melenudos ganaron viniendo de atrás, 6-2, en una noche en que el pitcheo abridor fue clave, como ha sido en los últimos partidos cuando lanzan Yoanner Negrín, Ronnie Williams, Esmil Rogers y Brandon Brennan. Si hubieran bateado en la mayoría de las aperturas de ese cuarteto, otra historia estaríamos contando, no la del sotanero de la Zona Sur.

Cuando estaban que no bateaban oportuno, se les presentó una jugada de esas que a veces se requieren: un wilpitch que sirvió para la carrera del empate, y en la misma jugada, un error del receptor al tirar para poner fuera al corredor. La pelota se fue a orillas del dogaut tigre y el otro león en base aprovechó para irse a la goma.

Decían muchos antes de eso: no se ve de dónde o cómo hacer para producir carreras.
Y ya con ventaja, anotaron tres veces más, dos producidas por un Henry Ramos que estuvo encendido, para un cierre feliz en una noche que empezó fatal.

Los Tigres le anotaron dos a Brennan en la segunda. El estadounidense no ha tenido una mala apertura desde que llegó a la cueva y anoche, fuera de eso, transitó seis actos sólidos para ser el ganador. Seis hits, dos bases y cuatro ponches.

Ramos es otro tema. A ratos con swings que parecen de compromiso, el viernes el boricua se fue de 4-4, con triple, doble y par de sencillos, además de tres impulsadas. Le faltó el jonrón para completa el ciclo. Y esto de la “escalera”, como le llaman los cronistas de Dominicana y Puerto Rico, se les negó por segunda vez en la semana a los Leones. En Puebla, el miércoles, Raudy Read tuvo triple, jonrón y doble, y en sus últimos dos viajes no pudo batear el sencillo, en teoría, el más fácil. Ya vimos que, en la práctica, el que completa el cuarteto de batazos va a ser siempre el más difícil.

Addilson Russell realizó una gran atrapada tirándose a un costado, un batazo con corredor en segunda, con dos outs, que, si pasaba, era carrera segura. Los Leones lo necesitan así, como aquel Big Leaguer que ganó la Serie Mundial de 2016.

Los Leones ganaron este primer juego y se pusieron en 24-38 en ganado y perdidos, aún lejos de la meta planeada. Pero verlos reaccionar para respaldar el pitcheo, fue importante.
Que no sea solamente una golondrina, que así no se hace el verano.

El sábado, a las 7, Esmil Rogers abrirá por los Leones. Ha tenido importantes salidas desde que llegó a la cueva. Los melenudos necesitan una más.